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Espeluznante relato de cómo mataron a su madre, la emparedaron y cobraron su pensión durante años

Roberto Pérez

Zaragoza
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Cuatro años después de que se produjera el espeluznante asesinato de una madre en Pozondón (Teruel), el caso ha quedado visto para sentencia con un acuerdo de conformidad entre los acusados y la Fiscalía. Los culpables han reconocido el crimen con un detallado relato: el hijo se encargó de asfixiar hasta la muerte a su madre, que estaba impedida y tenía 87 años, mientras su hermana aguardaba fuera de la estancia. Después, ambos se dispusieron de mutuo acuerdo a deshacerse del cadáver, ocultar el crimen y seguir cobrando la pensión de la madre.

El caso se destapó en junio de 2019, cuando se acabó localizando el cadáver de la madre, Ángeles Yusta, y se procedió a la detención de sus hijos, Pedro e Isabel Blasco. Él tiene ahora 49 años; su hermana, 51. Pozondón es un pequeño municipio con solo 43 habitantes empadronados, perteneciente a la comarca turolense de la Sierra de Albarracín

En la vista oral del juicio, celebrada este jueves en al Audiencia Provincial de Teruel, ambos reconocieron los hechos. El acuerdo alcanzado entre las partes permitirá que salden el crimen con unas penas de 16 años de cárcel para él y 8 para su hermana. En el acuerdo ha participado también la Seguridad Social, personada en el procedimiento en calidad de estafada: desde que la madre fue asesinada hasta que se descubrió el crimen, los dos hermanos disfrutaron de los 30.755 euros que la Seguridad Social transfería mensualmente por la pensión de la madre, cuya muerte se había ocultado.

La hija, cómplice del crimen, se derrumbó durante el juicio y, entre sollozos, clamó su arrepentimiento
La hija, cómplice del crimen, se derrumbó durante el juicio y, entre sollozos, clamó su arrepentimiento

«La pena que me impongan creo que será justa», dijo este jueves ante el tribunal el hijo. Mientras, su hermana, se derrumbaba entre sollozos, y clamaba su arrepentimiento.

Ambos reconocieron lo que consta como hechos probados y admitidos: el hijo cogió una almohada, fue hacia la madre y se la puso sobre la cara hasta matarla. La anciana padecía alzheimer, ceguera y tenía muy reducida su movilidad. Dependía plenamente de los dos hijos que vivían con ella.

Después, ambos colaboraron para deshacerse del cadáver. Intentaron quemar el cuerpo de la madre, pero, al no conseguir el objetivo deseado, decidieron meterlo en un armario empotrado y tabicarlo. Y así permaneció el cadáver de la madre durante más de dos años, emparedado en la casa en la que los hijos seguían viviendo.

Ante el relato admitido por los culpables y los escritos acordados por las partes, el jurado popular llegó rápidamente al veredicto. Poco después de la breve vista oral, el jurado emitió su veredicto de culpabilidad. Ahora queda que se dicte la sentencia con la correspondiente imposición de penas, pero tampoco arrojará sorpresas, toda vez que la petición de la Fiscalía cuenta con la aceptación de los acusados: 16 años para el hijo y 8 para la hija de la anciana asesinada.

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