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Liverpool y United, un clásico por el liderato

Liverpool y United, un clásico por el liderato

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Cuando uno habla de Inglaterra y de los ingleses, habitualmente son sus peculiaridades los que ocupan los primeros minutos de conversación. Nunca se recuerdan las suficientes veces sus tibias pintas de cerveza, su sistema métrico o su peculiar conducción. Y por supuesto, los estigmas de su fútbol, una especie de ente precursor que pese a haber adquirido muchas manías continentales en los últimos tiempos (la técnica española, la frialdad del juego escandinavo o los esquemas italianos), aún mantiene un núcleo inalterable, como si el Canal de la Mancha todavía fuese una barrera natural insalvable como lo era antaño. Pero seguramente la irregularidad más llamativa, dentro del ámbito deportivo, claro, es que Liverpool y Manchester United, ciudades que albergan a las dos grandes potencias futbolísticas del país anglosajón, están separadas por nada menos que 56 kilómetros de distancia. Una rivalidad que se ha construido desde principios del siglo XX y que dio al mundo el derbi del noroeste, un encuentro algo desvirtuado en los últimos tiempos porque los dos equipos no han seguido caminos paralelos en cuanto a éxitos se refiere. Hoy (17:30, DAZN), se intuye un renacer, pues el United, que llevaba desde 2017 sin ser líder de la Premier, encabeza la tabla, pero con solo tres puntos de ventaja sobre un Liverpool que es actual campeón de la competición.

La primera victoria, la del nacimiento, se le otorga al United, ya que los «diablos rojos» se fundaron en 1878 mientras que los de Merseyside lo hicieron en 1892. Sin embargo fue el Liverpool quien se anotó uno de los primigenios campeonatos ligueros, el de 1901, mientras que en Manchester no se celebraría el torneo hasta 1908. Pero la gran diferencia entre ambos equipos fue esgrimida en tiempos modernos, ya que, en primer lugar, el Liverpool siempre ha presumido de sus éxitos europeos en la década de los 70 pero estuvo 30 años sin ganar una liga.

Por su lado, el United no siempre gozó de reconocimiento a nivel continental, pues solo levantó una Copa de Europa en sus primeros 120 años de historia, pero sí se aprovechó de que su rival andaba en horas bajas para acumular un buen montante de ligas de la mano de Ferguson y, ocho de ellas, ya en este siglo. Actualmente, el palmarés de ambos se ajusta tanto como la clasificación de esta temporada. 20 ligas para el United, 19 para el Liverpool. Tres veces campeón de Europa los de Manchester, seis lo fueron sus vecinos.

El encuentro que acogerá hoy Anfield será un foco de atención tanto por lo deportivo como por lo sanitario, ya que la competición convive desde hace semanas con sucesivos brotes de coronavirus en varias de sus plantillas mientras el país vuelve a recluirse por el avance de la pandemia en el territorio. Klopp, entrenador del Liverpool, respondió en la previa a tantas preguntas sobre las formas de evitar el contacto durante un partido como a lo que significa enfrentarse al United. También tuvo que rebajar el tono de unas declaraciones que el alemán lanzó hace unas semanas. «Al United le han pitado más penaltis en los últimos dos años que a nosotros en los últimos cinco y medio», declaró el mismo técnico que ayer aseguró que el equipo dirigido por Solskjaer «merece los puntos que tiene».

El United, en racha

El United llega fino al derbi. Ha ganado cinco de los últimos seis partidos ligueros, bien dirigidos por Paul Pogba que, mientras su agente, Mino Raiola, deja caer que el francés debe salir del United en verano, se dedica a hacer el fútbol que le llevó en la Juventus y en la selección francesa a ser uno uno de los centrocampistas de referencia en el mundo. También Bruno Fernandes, fichado hace un año, deja un efectivo fútbol (11 goles y 7 asistencias en 16 partidos) cada vez que se enfunda la elástica roja de los de Manchester. A estos dos jugadores, algo más hechos, se le unen un buen puñado de jóvenes a las puertas de la madurez, como Marcus Rashford, Anthony Martial o el mediocentro escocés Scott McTominay. También el «matador» Cavani se ha dejado ver ocasionalmente, con tres dianas en menos de 400 minutos disputados. Su técnico, Solskjaer, héroe de la Champions conquistada en el Camp Nou en 1999, ha recuperado algo de crédito tras la eliminación de la máxima competición continental en la fase de grupos y un mal arranque en la Premier. El United, tras muchas años a la deriva, parece que recupera su orgullo competitivo.

El Liverpool, en cambio, cuenta con una presión aún más asfixiante que la que proporciona un pasado glorioso, una que, por otra parte, también posee. Cuando Klopp llegó al banquillo de Anfield, un sentimiento de impotencia rodeaba la entidad. Un equipo que contaba en plantilla con Luis Suárez, Coutinho, Sterling y Henderson, entre otros, fue tumbado por un resbalón, el de su capitán Steven Gerrard, en uno de los encuentros decisivos por la carrera hacia el título contra el segundo Chelsea de Mourinho. Una acción que mostraba el gafe del Liverpool a la competición predilecta delos hinchas ingleses. Gloriosa fue la primera rueda de prensa del técnico alemán que, entre las caras largas y depresión de los presentes, comenzó a reírse mientras explicaba sus ideas para el equipo.

El tiempo le ha dado la razón, pues ahora él y sus veloces pupilos, los Salah, Mané y Van Dick, son el ejemplo de Europa, un conjunto agresivo y extenso en el que todos parecen velocistas de profesión. Una vez superado el Rubicón de ganar su primera Premier League (la última que habían levantado en 1990 aún no tenía el nombre actual) y de ganar la Champions League, todo esto en dos años, se espera una evolución en su juego y dirección. Con tres empates y tres victorias en los últimos seis encuentros y alguna derrota dolorosa en su currículo anual, como la que le endosó el Aston Villa (7-2), hoy en casa y contra su rival histórico, parece un escenario ideal para que el Liverpool se reafirme.

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