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Gloria y tragedia en el K2, la montaña salvaje

Emilio V. Escudero


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Tenía que haber sido un día grande en el campo base del K2, pero acabó siendo un funeral. Los responsables de las tres expediciones implicadas en el ataque a cumbre esperaban ansiosos desde hacía horas. Era cuestión de tiempo que los diez sherpas que habían dormido en el campo 4 alcanzaran la cumbre del coloso del Karakórum por primera vez en la historia durante el invierno. Después de años de intentos, la montaña salvaje había dado una tregua a un grupo de nepalíes que, con la ayuda de oxígeno embotellado, habían superado todos los límites conocidos hasta el momento y se dirigían hacia la cumbre. La gloria al alcance de la mano. Tanto que decidieron reagruparse a diez metros de la cima para pisar el punto más alto a la vez, desterrando los egos y regalando el honor a su país. De hecho, recorrieron ese último tramo juntos y cantando el himno nacional de su país.

Eran las 13.00 horas y en ese mismo momento Sergi Mingote continuaba con su descenso camino al campo base después de haber pasado una noche a 7.000 metros de altura. El suyo era un reto mayor aún, pues perseguía esa misma gloria que acababan de saborear sus compañeros de cordada, pero con un estilo puro, sin utilizar oxígeno embotellado, considerado «dopaje» para la mayoría de la comunidad alpinista. Precisamente por eso, el catalán había decidido bajar para recuperar fuerzas antes de lanzar su ataque final a la cima en los próximos días. Proyecto frustrado, pues alrededor de las 16.00 horas sufrió una caída mortal mientras discurría por algún punto entre el campo 1 y el campo base avanzado (CBA).

En ese momento, las risas y los abrazos del centro de control se cortaron de repente y dejó de correr el champán. Los primeros mensajes eran confusos, pero anticipaban la tragedia. «Sergi ha sufrido una caída y se ha activado el rescate», reconocían. El GPSdel español registraba una descenso vertiginoso que denotaba una caída desde los 6.000 metros hasta los 5.400, a un paso del CBA donde, casualmente, se encontraban varios alpinistas que trataron de auxiliarle.

«Alex Gavan, Tamara Lunger, Magdalena Gorzkowska y Oswald Rodrigo Pereira le han prestado auxilio en el CBA. Nosotros hemos mandado material médico desde el campo base, pero desgraciadamente ya no hemos podido salvarle», explicaba en un comunicado la agencia «Seven Summit Treks», cuyo proyecto colideraba Mingote junto a Chhang Dawa Sherpa.

El chileno Juan Pablo Mohr, que realizaba el descenso junto al español, fue el único testigo de la caída que le costó la muerte a Mingote. Un adiós que confirma la peligrosidad del K2, la montaña más letal del mundo en invierno por su dificultad extrema y sus condiciones climatológicas cambiantes. Muerte que empañó un día histórico para el mundo de la montaña.

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