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«Las tuberías se congelaron y nos da miedo que se caiga el techo»

Adrián Mateos

Madrid
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En Peironcely, 10, conocen bien la dureza del invierno de Madrid desde hace años. El inmueble de Entrevías (Puente de Vallecas) es histórico ya no solo por la célebre fotografía que Robert Capa tomó en plena Guerra Civil, sino también por la resistencia heroica de sus actuales inquilinos. Tras superar meses de confinamiento en habitáculos que no superan los 20 metros cuadrados, con humedades, escasa luz y apenas ventilación, una docena de familias aguanta con un estoicismo inquebrantable las penurias que ha traído la borrasca Filomena antes de poder ser realojados en viviendas dignas.

«Nos da miedo que se nos venga el techo encima por el peso del hielo. Esta mañana estábamos sin agua porque se han congelado las tuberías. Hemos tenido que conectar los secadores para descongelarlo. Ha sido demasiado duro, mi casa parece una nevera», expresa a ABC Neira Montero, una de las vecinas, que sobrevive en un hogar contraindicado para su salud, ya que padece lupus, una enfermedad crónica autoinmune por la que le declararon incapacidad laboral en 2016.

El patio interior del inmueble de Peironcely, 10
El patio interior del inmueble de Peironcely, 10 – ABC

El patio interior quedó anegado el fin de semana tras las fuertes nevadas que asolaron la región. Las catorce familias quedaron aisladas ante el espesor del manto blanco que les alcanzaba a la cintura. Obligados por las circunstancias a vivir en estos inmuebles, luchar contra las temperaturas gélidas de anoche, que llegaron a bajar de 10 grados bajo cero en la capital, es también un dilema económico.

«Entre lo que me dio mi hermana y un señor que se jubilaba y tenía en liquidación la tienda me ayudaron a comprarme un calentador portátil, pero tratamos de ponerlo lo menos posible porque el gasto de la luz también es terrible», reconoce. «Cuando estoy fuera de la cama, trato de abrigarme lo máximo posible. Me pongo medias, batas, pijamas, todo lo que pueda», indica Montero, que cuenta los días para que se dé «el milagro» y puedan asignarle un piso en el que dejar atrás, por fin, esta dura realidad.

Explosión del generador

Quienes también comenzaban este 2021 con la esperanza de transformar sus vidas son las 408 familias de laColonia Experimental de Villaverde. Con la vista puesta en finales de 2021 o inicios de 2022 para comenzar el derrumbe de los primeros inmuebles de la barriada, catalogada como infraviviendas por sus malas condiciones, y edificar sobre el solar hogares óptimos, el temporal les dejó un argumento más sobre por qué es tan necesario remozar el barrio. La noche del pasado sábado, cuando comenzó a nevar sin cesar en Madrid, varias explosiones internas incendiaron el generador que proporciona el suministro a 14 portales de la zona y dejaron 24 horas aislados al millar de vecinos.

«Tenemos a siete ancianos enfermos, algunos necesitaban el respirador y no lo podían enchufar»

«Lo hemos pasado muy mal. Damos las gracias de que no explotara el transformador, que está rodeado de varios bloques», cuenta a ABC una de las vecinas afectadas, Ana Alonso. El origen de la avería tiene que ver con el pésimo diseño y estado de conservación de los pisos, lo que obligó a los residentes a conectar todos los calentadores disponibles en sus hogares para contrarrestar el frío del exterior y eso sobrecargó la red. La saturación del 112 provocó momentos de tensión, ya que no podían contactar con Emergencias tras desatarse el fuego.

El generador que explotó en Villaverde
El generador que explotó en Villaverde – ABC

Fueron horas de «angustia», pero también solidaridad entre los residentes. «Un vecino me dejó un calefactor, porque hasta a mi perro le castañeteaban los dientes del frío. No podíamos salir de casa por la gran espesura de la nieve, pero estábamos pendientes de los niños, que lo han pasado muy mal. Además, en los bloques que no tenían luz viven siete ancianos enfermos, algunos necesitaban el respirador y no lo podían enchufar. Los vecinos que sí tenían electricidad se ofrecían a llevar café y a cargar móviles. A una mujer con hijos se le prestó agua caliente para poder resistir», cuenta Alonso, que aunque ya se ha restaurado el suministro, aún sufre las consecuencias de las bajas temperaturas. Con todos los radiadores puestos, dice, no es suficiente para que entren en calor. Tras el incidente, el Samur Social se desplazó a la zona y repartió comida caliente y mantas.

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