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Desmantelan el mayor mercado ilegal de la «Dark Net» que vendía desde drogas hasta búnkeres de la II GM

Adrián Mateos

Berlín
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Acceder a una cuenta de Facebook hackeada cuesta al cambio unos 75 euros. Una tarjeta bancaria clonada, apenas unos 15 euros en moneda bitcoin. La persona detenida, sospechosa de haber operado el mayor mercado ilegal de la «Dark Net», es un australiano de 34 años que fue arrestado en la frontera entre Alemania y Dinamarca el pasado fin de semana. En su primera comparecencia ante el juez se ha negado a declarar, mientras se cerraban este martes los servidores de un mercado global desmantelado gracias a que la modesta fiscalía de Koblenza comenzó a tirar del hilo de un hoster local. Pronto buscó refuerzo en los investigadores de la vecina fiscalía de Oldenburg y han terminado participando las policías de Estados Unidos, Australia, Gran Bretaña, Dinamarca, Suiza, Ucrania y Moldavia, todas ellas bajo la coordinación de Europol.

DarkMarket registró hasta su cierre más de 320.000 transacciones por valor de más de 4.650 Bitcoin y 12.800 Monero, dos criptomonedas. Según la tarifa actual, se traduce en unos 140 millones de euros invertidos en armas y documentos falsos, todo tipo de drogas, obras de arte robadas o prostitución, sin olvidar el dinero falso, los datos de tarjetas de crédito robadas, tarjetas SIM anónimas y malware. Fruto también de esta operación, en Moldavia y Ucrania se incautaban más de 20 servidores que eran operados desde esos países.

Cómo comprar un bunker de la II GM

«DarkMarket era probablemente el mercado de Darknet más grande del mundo con casi 500.000 usuarios y más de 2.400 vendedores», informó ayer la fiscalía alemana. Las investigaciones fueron dirigidas por la Inspección Penal Central de Oldenburg (ZKI) y la Oficina Central Estatal de Delitos Cibernéticos (LZC) de la Fiscalía de Coblenza, que llevaron a cabo un estricto seguimiento del ciudadano de nacionalidad holandesa Hermann X., que en 2013 compró un búnker de la II Guerra Mundial en la región del Mosel y anunció: «Alojamos todo, excepto la pornografía infantil y terrorismo».

Como consecuencia de ese seguimiento, a localidad de Traben-Trarbach, conocida por su vino y sus baños termales, fue escenario en septiembre de 2019 de un operativo policial de más de 650 agentes, incluidos comados GSG 9, que tomaron al asalto uno de los centros de datos más grandes del mundo, instalado en un búnker de 5.000 metros cuadrados y cinco pisos de profundidad en el suelo que había sido propiedad del ejército alemán y terminó dependiendo de la Agencia Federal de Bienes Raíces (Bima), encargada de encontrar un nuevo propietario con celeridad, para evitar la sangría de gastos que suponía su mantenimiento. Una fundación de los Países Bajos adquirió el inmueble por 450.000 euros. Herman X., detrás de la fundación, ya tenía fama de estar involucrado en actividades delictivas en su país de origen. El periódico holandés «De Telegraaf» había conectado ese nombre con varios ataques informáticos y la Oficina regional de la Policía Criminal (LKA) de Maguncia advirtió a la Bima que el comprador podría usar el búnker «como un centro de datos, entre otras cosas, para inspeccionar y dar soporte a delitos en Internet». El análisis del centro de datos permitió dar con las claves de DarkMarket, que pagaba al búnker a cambio de alojamiento y protección informática.

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