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Trump no tira la toalla e inicia una gira de despedida

Washington
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Aislado, silenciado en su red social favorita, sin agenda, abandonado por gran parte de su partido y la mayoría de su gabinete, Donald Trump aun no ha tirado la toalla. Es el momento, ha decidido el presidente, de salir por la puerta grande, glosando sus gestas en lo que calificó en Twitter, antes de ser expulsado, del «mejor mandato presidencial de la historia». Va a comenzar Trump en la frontera con México, donde viaja este martes para celebrar la construcción de 650 kilómetros de muro.

Desde el día de la insurrección, el presidente no ha tenido agenda pública. Sus últimos fieles mandan a diario su calendario, que simplemente dice: «desde el amanecer al anochecer, el presidente hará muchas llamadas y tendrá muchas reuniones», sin explicar para qué. Trump no ha salido ni sábado ni domingo a jugar golf, como suele hacer los fines de semana.

Mientras, tras las dimisiones de dos ministras y varios asesores, una legión de empleados, secretarios y asistentes está protagonizando un éxodo masivo estos días. En las agendas de los periodistas que cubren la Casa Blanca se acumulan los mensajes de despedida, en que empleados de rangos más bien medios o bajos simplemente dicen, de forma escueta, que este es su último día trabajando para la presidencia.

Viejos aliados del presidente, como su ex asesora Kellyanne Conway han salido a Twitter a pedir la detención de todos los que participaron en la toma del Capitolio, aunque fueron jaleados por el presidente. «¡Encerradlos!», dijo Conway usando el mismo verbo que usaba Trump en 2015 para pedir la detención de Hillary Clinton.

Así que él mismo, su familia y sus últimos fieles en una Casa Blanca fantasmagórica, de pasillos vacíos y luces apagadas, han planeado una suerte de gira de despedida política. Primero está el viaje a Alamo, Tejas, este martes, bajo el lema de «promesas cumplidas». Hasta su marcha el 20 de enero, Trump prevé más visitas de este tipo para defender lo que considera que son sus mayores logros.

También quiere dar el presidente una ronda de entrevistas a grandes medios de EE.UU., según han filtrado varios colaboradores. Es la única salida que tiene, ya que Twitter le ha expulsado y no le deja comunicarse con los más de 88 millones de seguidores que tenía en esa red social, algo que para él era un hábito diario, una forma de gobernar, pues hacía anuncios y hasta despedía a empleados por medio de ella.

Lo que sí es seguro en los próximos días es que Trump no acudirá a la toma de posesión de su sucesor en el cargo, Joe Biden. En uno de sus últimos mensajes, Trump dijo que no acudiría, aunque sí lo hará su vicepresidente, Mike Pence. Este lunes se presentan los cargos contra Trump para su segundo juicio político de «impeachment», y el pleno de la Cámara de Representantes votará al respecto el miércoles a más tardar.

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