Economía

Londres, el Silicon Valley del Viejo Continente, sin miedo al Brexit

Ivannia Salazar

Corresponsal en Londres
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Los distintos rankings globales no dejan lugar a dudas de que el modelo innovador británico es uno de los más sólidos del planeta. Y Londres, una de las plazas tecnológicas de referencia, lo más cercano a Silicon Valley que existe en el Viejo Continente. ¿Apagará el Brexit este foco de atracción inversora y de talento? Los expertos coinciden en que el nuevo contexto obligará a redefinir algunas estrategias, pero la posición de Reino Unido no parece amenazada.

«El hecho de que el Brexit se produjera con un acuerdo le da tranquilidad y confianza a los inversores, que no invierten de forma tan feliz cuando hay incertidumbre o dudas sobre el futuro». Así lo cree Luis Zunzunegui, español afincado en Londres y director ejecutivo de IDEO, una innovadora compañía global que tiene sedes no solo en la capital británica, sino en ciudades como Chicago, San Francisco, Nueva York o Múnich. Fundada en 1991, es una de las mayores especialistas en innovación corporativa y destaca por el hecho de ser la precursora del «design thinking».

En conversación con ABC, Zunzunegui consideró que el momento que se vive ahora mismo debido a la pandemia ha creado un contexto que hace que el efecto del Brexit no vaya a ser negativo en la influencia de Londres como capital tecnológica de referencia. «La innovación corporativa no solo va a crecer», asegura, sino que «hay cierta prisa por estar al nivel que necesitan los consumidores a nivel de transformación digital». Y aunque considera que «el venture capital está más frenado, una cosa va a compensar la otra».

Por otro lado, «una de las grandes batallas que se veía venir en el contexto del Brexit era la de la atracción de talento», detalla, pero como consecuencia del teletrabajo «la localización ha dejado de ser tan importante como era» por lo que los inversores ya «no van a exigir tanto la cercanía física». Zunzunegui considera además que «puede que Reino Unido estreche su relación con Estados Unidos» y sostiene que gracias a que el «mercado británico dentro del mundo de las startups se mide por la escalabilidad, es fácil para una startup británica establecerse en el mercado estadounidense».

También en Londres vive Ali Ganjavian, CEO de varias empresas, entre ellas Studio Banana, un estudio de diseño que ayuda a las empresas en sus procesos de transformación e innovación, la cual cofundó con Key Portilla Kawamura. Con oficinas en Estados Unidos, Suiza, Reino Unido y España (montaron la primera en Madrid) y clientes de todo el mundo, cuentan con una gran ventaja: «La multigeografía, que nos da la oportunidad de ser bastante versátiles», asegura Ganjavian, para quien «en momentos de incertidumbre, las grandes empresas suelen esperar para tomar decisiones.

Hay una frontera psicológica marcada por dos preguntas: ¿qué va a suceder? y ¿vamos a estar preparados?». A la pregunta de si va a estar preparada Londres, responde que sí. «Londres seguirá siendo Londres, pero tendrá que reinventarse», y tendrán que tomarse «decisiones para que siga siendo un lugar atractivo, como lo hizo Irlanda». Considera que el momento actual en Gran Bretaña, marcado el Covid y el Brexit, es un cóctel que hará que bajen las inversiones y esto inevitablemente «baja la productividad de un país», pero reconoce que Reino Unido es un país «pionero, y va a seguir siéndolo» con una «industria financiera y creativa muy poderosa y una alta concentración de empresas» y no predice grandes problemas en el área del emprendimiento «por la forma en que financian los proyectos aquí».

Otros dos expertos consultados por ABC, directivos en el área tecnológica de dos grandes compañías con sede en Londres y que accedieron a dar su opinión de forma anónima debido a las restricciones de sus empresas para hablar del Brexit, tampoco anticipan un impacto muy significativo, y quitan peso al temor de que el ecosistema se vea afectado por el divorcio con la UE, aunque detallan algunos puntos dignos de atención. «En Reino Unido hay una gran apuesta por la inversión científica y tecnológica que va a continuar siendo así independientemente de las cuestiones políticas, arancelarias o burocráticas relacionadas con el Brexit. La innovación se basa en compartir información e ideas que seguirán estando al alcance de los británicos», dice uno de ellos, que sin embargo ve un problema en la atracción de talento. «Va a haber fricción porque los estudiantes comunitarios que acaban de terminar la carrera o están empezando a trabajar, tendrán más dificultades para entrar en empresas de emprendimiento o pequeñas startups que los directivos que vienen captados por grandes compañías».

Su colega coincide: «A la hora de crear nuevas empresas habrá una inclinación a montar la base en algún país de la UE para tener facilidades, por ejemplo, en el campo logístico. Y eso podría ser un problema para la innovación privada. Pero toda la innovación científica y tecnológica británica que está basada en las universidades y con financiamiento estatal no va a tener problemas», asegura.

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