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Biden ataca a Trump por la lentitud en la distribución de la vacuna

Adrián Mateos

Corresponsal en Nueva York
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El EE.UU. que recibirá Joe Biden será un país descosido por el Covid-19 y ayer buscó responsabilizar a Donald Trump del rumbo de la pandemia y resaltar la mala herencia que recibirá cuando sea presidente. «Debo ser honesto, Las próximas semanas y meses van a ser un periodo muy duro para nuestro país, quizá el más duro de toda la pandemia», advirtió ayer el presidente electo en un discurso desde Wilmington (Delaware).

Biden es consciente de que es muy posible que su llegada al poder -jurará su cargo el 20 de enero- coincida con una nueva oleada de la pandemia tras la Navidad y fin de año. Este mes se han batido récords diarios de casos y fallecimientos, un posible impacto de las reuniones y viajes por el día de Acción de Gracias, a finales de noviembre. Las consecuencias de las fiestas navideñas, con niveles de tráfico aéreo que no se registraban desde antes de la pandemia, podrían ser más graves.

Veinte millones de casos

Mientras el virus ahonda la crisis sanitaria y económica en EE.UU. -acumula casi 20 millones de casos y más de 335.000 fallecidos-, Trump mira para otro lado. Desde su derrota en las elecciones del 3 de noviembre, no se ha referido apenas a la pandemia, excepto para celebrar la llegada de las dos vacunas autorizadas hasta el momento, desarrolladas en tiempo récord. Su atención está dedicada a dar la vuelta a los resultados de las urnas o, al menos, convencer a la gente de que le han robado la Casa Blanca, como una forma de preparar su próxima aventura política.

Biden buscó sacudirse culpas de la tragedia que recibirá con las llaves de la Casa Blanca. «Mi capacidad de cambiar la dirección de la pandemia empieza dentro de tres semanas», dijo sobre su investidura y adelantó que «es posible que no veamos mejoras hasta marzo». Aprovechó para lanzar duras críticas a Trump por su gestión, en especial, por la lentitud en la vacunación de los estadounidenses. «El plan de la Administración Trump para la distribución de la vacuna va con retraso, mucho retraso», criticó. El calendario del Gobierno de EE.UU. establecía que se llegaría a 20 millones de vacunados a finales de año. Hasta ayer, tras dos semanas de vacunación, se había sobrepasado por poco los dos millones de inmunizados y el objetivo parecía imposible de cumplir.

«Al ritmo que va la vacunación ahora, se tardarán años, no meses, en vacunar al pueblo de EE.UU.», dijo el presidente electo, al que el retraso afecta en una de las promesas que hizo tras ganar las elecciones: llegar a los cien millones de vacunados en sus cien primeros días como presidente. Eso significaría inmunizar a cerca de un millón de personas por día -muy por encima del ritmo actual- y, con todo, «todavía tardaríamos meses en vacunar a la mayoría del país», dijo.

Para acelerar el proceso, Biden anunció que utilizaría sus poderes presidenciales para invocar la Ley de Producción de Defensa, una norma originada en la Guerra Fría para obligar al sector empresarial a fabricar productos necesarios para la seguridad del país, y permitir a las farmacéuticas acceso más rápido a los materiales para desarrollar dosis.

Biden recordó que en los primeros cien días de presidencia pedirá el uso generalizado de la mascarilla, lo que aprovechó para lanzar otra crítica a Trump. «Espero que el presidente promueva con claridad y sin ambigüedad el uso de la mascarilla», dijo. A pesar de que su Gobierno la recomienda desde principios de abril, el presidente ha evitado aparecer con ella en pública, lo que la ha convertido en un símbolo ideológico, al que los votantes de Trump se oponen. «No es una declaración política, sino un deber patriótico», dijo sobre el uso de la mascarilla. También utilizó los test contra el Covid para cargar contra Trump. «Llevamos diez meses de pandemia y todavía no tenemos suficientes test, es una farsa».

La crisis económica

La otra crisis que herederá Biden será económica. Trump acaba de aprobar una ley presupuestaria que incluye un paquete de ayuda frente al covid modesto y que, con probabilidad, Biden tendrá que volver a negociar con el Congreso cuando llegue a la Casa Blanca. La Cámara de Representantes, con mayoría demócrata, aprobó el lunes un aumento de los cheques para el Covid de 600 a 2.000 dólares -como pedía Trump- y ahora la pelota está en el Senado. Los republicanos se han negado hasta ahora a entregar cheques cuantiosos, pero la posición de Trump -que amenazó con no firmar la ley presupuestaria- y las elecciones en Georgia -donde los republicanos se juegan su mayoría en el Senado- podrían hacerles cambiar de opinión.

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