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Rebeldes del fútbol modesto

Rafael M. Mañueco


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Mirada con frialdad, la estadística del CF Porzuna resulta escandalosa porque ha recibido 40 goles en los dos partidos que ha disputado en su grupo de la Primera Autonómica de Castilla-La Mancha. Los tantos que encaja son los que no llegan en la portería de sus rivales. El conjunto ciudadrealeño continúa en blanco y sus aficionados siguen esperando para celebrar el primer tanto. Detrás de unos números que asustan y de un equipo que podría parecer una banda de amigos existe, sin embargo, la historia de la rebelión de un club modesto y de su plantilla para reclamar que los protagonistas de las categorías inferiores del fútbol español también sean sometidos a pruebas de detección de Covid. «Sin la obligación de realizar test que permitan identificar y aislar a los jugadores contagiados, en los deportes de contacto, la posibilidad de crear una situación sanitaria gravísima es muy alta», advierten.

Las celebraciones del CF Porzuna se hacen esperar y posiblemente tardarán en llegar porque este modesto club juega sus partidos con tan solo siete futbolistas. No es por falta de efectivos, es su forma de protestar por la ausencia de test en el fútbol modesto para detectar posibles casos de coronavirus. Mientras en divisiones superiores como Segunda B y Tercera las plantillas deben someterse a pruebas para saber si sus miembros están contagiados, en las categorías territoriales no existe esa obligatoriedad. «¿Se nos está mandando el mensaje de que la salud de un jugador de Tercera división vale más que la salud de un jugador de Primera Autonómica Preferente? ¿Vale más la vida de su familia y amigos, que la vida de la familia y los amigos de los jugadores de nuestras categorías?», se preguntan en la entidad presidida por Inocente Palomares.

«Situación surrealista»

El conjunto de Porzuna, representante de un municipio de más de 3.000 habitantes, abandera la reivindicación y lleva semanas reclamando que se realicen PCR o test de antígenos a los jugadores de todas las categorías antes de cada partido. «Se está jugando con la salud y la vida de muchas familias”, denuncian desde este equipo, pero hasta el momento claman en el desierto. «Ni la Federación de Castilla-La Mancha ni la Consejería de Sanidad se han hecho eco, al parecer, de nuestras reivindicaciones. La competición lleva en marcha apenas un mes y la situación es surrealista, muy peligrosa y de una incoherencia que roza la negligencia. Queremos competir, pero no podemos hacerlo poniendo en riesgo la vida y la salud de nuestras familias, amigos y vecinos de Porzuna. Los test son imprescindibles para la práctica del deporte en equipo», denuncian desde un club que se ha ganado la compresión y el afecto de equipos y aficionados rivales. De momento, solo aplausos y buenas palabras porque nadie se ha subido al barco de su demanda. En el club ciudadrealeño, pese a haber encajado la mayor derrota de su historia caminan con la cabeza muy alta. Quizá más que nunca.

Camiseta reivindicativa
Camiseta reivindicativa

En Porzuna la moral está intacta. La goleada recibida en la primera jornada, un 25-0 ante el Atlético Teresiano, no ha alterado ni a la directiva ni a la plantilla del CF Porzuna, que este fin de semana volvió a presentarse en el campo del CF Pozuelo con tan solo siete futbolistas. El equipo sufrió otro revolcón, pero menor que el día del estreno liguero. Este sábado el marcador se paró en un 15-0. Los resultados no bajan el ánimo en una lucha que consideran justa y la próxima semana, afrontarán de nuevo su encuentro en inferioridad.

Porque lucir mascarillas y presentarse con solo siete jugadores en el campo del Atlético Teresiano, el mínimo exigido para poder disputar el partido, es la forma elegida para protestar por la situación que viven y que también afecta a muchos otros conjuntos. De Castilla-La Mancha y de toda España. «Gracias a los siete guerreros que se dejaron la piel durante los 90 minutos en Pozuelo de Calatrava y aguantaron sin desfallecer los 15 goles de los locales. Sois un gran ejemplo para nuestros mayores, para nuestros jóvenes y en definitiva, para todo nuestro pueblo», fue el mensaje de agradecimiento publicado en sus redes sociales por el club presidido por Inocente Palomares, que considera «incomprensible» que se «obligue» a jugar «a los chavales sin la seguridad necesaria y se les castigue con bajarlos de categoría si se niegan a hacerlo».

Mientras algunos acusan al equipo de Porzuna de simple postureo, su gente lo tiene muy claro. «Llevamos años luchando por mantener la categoría con un presupuesto humilde y unos jugadores que se dejan su propio dinero y la piel en cada partido. No buscamos ningún tipo de fama. Pedimos que desde la Federación de Fútbol de Castilla-La Mancha haya coherencia y responsabilidad».

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