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El Rastro vuelve hoy tras 8 meses, al 50% y vigilado con drones

El Rastro vuelve hoy tras 8 meses, al 50% y vigilado con drones


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Al finalizar la primera ola de la pandemia, la capital fue recuperando la actividad a pesar de las estrictas limitaciones en la hostelería, el ocio y los comercios. Sin embargo, entre terrazas, teatros o tiendas, en la capital continuaba existiendo una ausencia notable: el Rastro, cuyos puestos fueron montados por última vez el domingo 8 de marzo. Hoy, el mercadillo al aire libre más icónico de Madrid y más longevo del continente vuelve a desplegar sus toldos para poner color y reanudar su actividad tras el parón de ocho meses, devolviéndole la vida a las vías del centro que despiertan de su letargo.

El emblemático rastrillo regresa así con más fuerza que nunca, después de una «larga y dura lucha» por parte de las distintas asociaciones del Rastro y tras cinco meses de rifirrafres con el Ayuntamiento. Meses en los que dicho colectivo ha celebrado más de 28 manifestaciones. De esta forma, hoy engalanarán las calles de nuevo 500 puestos, con un aforo reducido a 2.702 personas (la mitad de lo habitual), que controlará la Policía Municipal por tierra y aire – mediante un sistema de drones que garantizará la movilidad– y contará con la ayuda de los voluntarios de Protección Civil, como ya ha ocurrido en otros eventos de envergadura similar. En conjunto, se han desplegado un total de 150 efectivos de seguridad y emergencias que velarán por el correcto funcionamiento del acontecimiento. El próximo domingo, día 29, será el turno de los otros 500 comerciantes restantes, que se alternarán cada semana (y también los festivos) para poder mantener la distancia de seguridad de 1,5 metros entre los puestos.

Para que todo sea más seguro, el medio millar de tiendas que cuelgan hoy sus tapetes estarán señalizados en la calzada y contarán con un sistema de geolocalización para poder identificarlos en el plano, con su respectivo número, mientras duren las restricciones por la pandemia. El compromiso firmado indica que, cuando se erradique la crisis del Covid-19, el Rastro volverá a discurrir por su huella original. El acuerdo entre vendedores y Ayuntamiento llega tras cinco meses de disputas y desencuentros en los que el último fleco que quedaba por atar era el sistema de balizamiento, que correrá a cargo del Consistorio.

De esta forma, todos los tenderetes estarán separados por metro y medio sobre una superficie de más de 31.000 metros cuadrados. Estos se balizarán con cintas y vallas para garantizar el paso de los vecinos por la zona hacia sus hogares. La colocación de los puestos tendrá en cuenta el carácter rotatorio de domingos y festivos, tal y como habían solicitado los ambulantes, porque subrayaron que el público es diferente los domingos y los festivos.

Para mantener en lo posible la esencia original del mercadillo, como también reclaman los vendedores, estos se situarían en las vías más amplias, como el caso de la plaza de Cascorro, con 81 puestos; la calle de la Ribera de Curtidores, con 190 puestos; la plaza del General Vara de Rey, con 82 puestos; la plaza Campillo del Mundo Nuevo, con 120 puestos; la calle de Carlos Arniches, entre Mira el Río Alta y Carnero, con 16 puestos; y la calle de Mira el Río Baja, entre Mira el Río Alta y Carnero, con 11 puestos.

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