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Boris Johnson sacrifica a Dominic Cummings, su gurú político

Dominic Cummings sale del número 10 de Downing Street con una caja...

El artífice de la victoria del Brexit deja Downing Street en un giro orquestado por Carrie Symonds, la novia del ‘premier’ británico


Dominic Cummings sale del número 10 de Downing Street con una caja entre manos, este viernes.
HENRY NICHOLLS REUTERS

Boris Johnson ha decidido sacrificar finalmente a Dominic Cummings, su gurú político y artífice de la victoria del Brexit, tras la crisis interna desatada por la salida de su «protegido» Lee Cain como jefe de Comunicaciones del Gobierno británico.

La salida de Cummings, anunciada para antes de fin de año, se produjo al final el viernes «con efectos inmediatos», tras una conversación personal con Boris Johnson y por órdenes expresas del ‘premier’. La noticia se confirmó tras la fotografía tomada en la tarde del viernes en la que se veía a Cummings saliendo por la puerta del número 10 de Downing Street, con una aparatosa caja en la llevaba sus pertenencias.

La presión de los diputados ‘tories’ ha propiciado la caída final del polémico estratega, aunque la responsable directa ha sido en última instancia la novia del ‘premier’, Carrie Symonds, convertida en la nueva ‘power woman’ de Downing Street.

Symonds bloqueó el ascenso de Lee Cain como jefe del Personal y provocó la mini-crisis interna que ha dejado a Dominic Cummings en la puerta de salida y que ha forzado al ‘premier’ a efectuar un viraje hacia posturas más moderadas. El acercamiento al presidente electo Joe Biden ha sido tal vez la primera señal: Johnson planea aprovechar el cambio de guardia para «resetear» su Gobierno hacia el centro e intentar frenar su caída en las encuestas.

La crisis interna se produce en un momento crítico para el país, a falta de una semana para la decisión sobre el futuro acuerdo comercial con la UE y a menos de dos meses para el final del período de transición del Brexit. Johnson se enfrenta además a renovadas críticas por su estrategia ante el coronavirus, tras superar esta semana el listón de las 50.000 muertes y llegar a los 33.470 casos diarios, a pesar del nuevo confinamiento que se enfrenta al hastío de los británicos.

La caída de Cummings empezó a gestarse precisamente a raíz de su viaje en coche a Durham, a 400 kilómetros de Londres, acompañado por su su mujer y su hijo, en pleno confinamiento y con síntomas de Covid-19. El viaje se produjo del 27 de marzo -el mismo día en que Johnson anunció que había contraído el virus- pero no trascendió a la luz pública hasta el 22 de mayo, en una investigación conjunta de The Guardian y The Daily Mail.

Decenas de diputados conservadores pidieron entonces la dimisión de Cummings por haber violado las reglas del confinamiento. Boris Johnson defendió sin embargo tenazmente a su estratega, alegando que «siguió los instintos de cualquier padre» y que actuó «responsablemente, legalmente y con integridad». El propio Cummings salió en defensa propia días después en Downing Street.

El escándalo le costó muy caro al ‘premier’, que empezó una caída en picado en las encuestas, agravada por sus bandazos ante la pandemia. Los 26 puntos de ventaja sobre Jeremy Corbyn en febrero quedaron reducidos a cero al cabo de seis meses sobre su sucesor, Keir Starmer. El nuevo líder laborista va ya cinco puntos (42% vs. 37%) por delante en la última encuesta de Ipsos MORI. Tan solo el 33% de los británicos está «satisfecho» con la labor de Boris Johnson, frente al 59% que reconoce sentirse «insatisfecho».

UN ESTRATEGA POLÉMICO

Aparte de su propio escándalo, Cummings ha sido culpado indirectamente del fiasco de la estrategia ante el Covid por su interferencia en el consejo de asesores científicos (SAGE), en cuyas reuniones llegó a participar en secreto. El estratega de Johnson ha sido también el instigador de la «guerra cultural» contra la BBC y de la «guerra civil» contra los altos funcionarios, que forzó una cascada de dimisiones hasta llegar al secretario del Gabinete, Sir Mark Sedwill (pasando por la salida el ex secretario del Tesoro Sajid Savid, uno de sus mayores críticos dentro del Partido Conservador).

Cummings, 49 años, fue el artífice de la campaña ‘Vote Leave’ y del lema «Take Back Control» («Recuperar el control») que propició el triunfo del Brexit en el referéndum de la UE. Crecido a la sombra de Michael Gove, fue también el artífice de la victoria aplastante de Boris Johnson sobre Jeremy Corbyn el pasado diciembre con el eslógan «Get Brexit done» («Culminar el Brexit»).

«¡La campaña ‘Vote Leave’ sale por fin del Gobierno!», fueron las palabras con las que el diputado conservador Bernard Jenkin celebró el anuncio de la marcha de Cummings. «Estamos ante una oportunidad para ‘resetear’ la manera en que funciona el Gobierno y poner el énfasis en los valores que queremos proyectar como Partido Conservador. Es también una ocasión para recuperar el respeto, la integridad y la confianza entre el número 10 y el Parlamento»

«Nadie es indispensable», recalcó Jenkin, por boca de decenas de diputados ‘tories’ que esperaban ansiosamente la caída de Cummings. «No me sorprende que la salida se produzca además de esta manera. Ningún Primer Ministro puede permitir que un solo consejero se convierta en la historia dominante y controle de esa manera las comunicaciones del Gobierno».

GUERRA INTERNA Y CAMBIO DE ESTRATEGIA

La salida de Cummings está también relacionada con la guerra interna de las últimas semanas por cuenta de la negociación del futuro acuerdo comercial con la UE. El gurú de Johnson había sido uno de los mayores defensores de la posibilidad del «no deal» y tenía línea directa con el negociador del Brexit, David Frost. Con la fecha del 19 de noviembre en el horizonte para una decisión, su marcha anticipada se interpreta como un viraje a favor de un acuerdo final.

Otro punto «ciego» de Cummings ha sido la conflictiva relación de Boris Johnson con Escocia, Gales e Irlanda del Norte. Su pulso personal con la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, se ha amplificado por cuenta de la respuesta ante el coronavirus. Gales e Irlanda del Norte iniciaron también su desmarcaje a partir del verano e Inglaterra ha ido desde entonces en solitario y por detrás, a la hora de adoptar medidas más restricitivas.

Con la necesidad de un cambio profundo de estrategia y de comunicación en Downing Street se llevaba especulando desde hace meses. La llegada de la ex presentadora de la BBC Allegra Stratton como nueva portavoz del Gobierno era ya el primer paso previsto para el nuevo año. Isaac Levido, el estratega australiano que también contribuyó a la elección de Johnson como primer ministro, podría ocupar de hecho el puesto de Cummings, con la misión de introducir un toque más «suave» en Downing Street, limando la últimas aristas populistas.

Sin un papel oficial, y a la espera de la demorada celebración de su boda, la influencia de Carrie Symonds será cada vez mayor y se dejará sentir a partir de la próxima semana, cuando Boris Johnson redoble su compromiso ante el cambio climático como anticipo de su renovada agenda para después de la pandemia.

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