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Mario Hermoso, la reconversión de un chico de barrio

Rafael M. Mañueco


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En el Barrio de la Concepción, donde la familia tenía su negocio, se le recuerda por su simpatía y su apego a los balones. «Siempre andaba con uno en los pies». A Mario Hermoso le tiró el fútbol desde muy pequeño y, como muchos otros niños de esta zona del distrito de Ciudad Lineal, comenzó a jugar en los equipos inferiores de la Escuela de Fútbol Concepcion hasta que con once años pasó a la cantera del Real Madrid. El defensa ahora del Atlético nunca ha olvidado sus raíces y sigue manteniendo contacto con los amigos del barrio, donde celebran que por fin su antiguo vecino ha empezado a ganarse la confianza de Diego Simeone. También la de la afición rojiblanca, que le recibió con recelo por ese pasado en el eterno rival y por las dudas que sembró en sus primeras apariciones en el Metropolitano.

El Atlético de Madrid se marcha feliz al parón de selecciones aupado en la zona alta de la clasificación por el acierto realizador de un tridente que empieza a asustar. Luis Suárez, Joao Félix y Marcos Llorente están de dulce y el pasado sábado volvieron a marcar ante el Cádiz, en el que el equipo del Metropolitano ofreció uno de sus mejores partidos en la Liga ante un rival que no había recibido ni un solo gol en sus cuatro anteriores salidas, a pesar de visitar estadios tan complicados como el del Real Madrid o el Athletic. Pero el crecimiento que demuestra el conjunto de Simeone esta temporada no se cimenta solo en el acierto ofensivo. También en la solidez granítica de una defensa que en el campeonato nacional solo ha recibido dos tantos en ocho partidos. En cinco de ellos, cuatro como titular, Mario Hermoso formó parte del muro. Fichado el pasado curso como central, el madrileño (25 años) está ofreciendo su mejor versión como lateral izquierdo. «Cuando jugaba en la Escuela tenía ya una gran zurda, se veía que llegaría lejos en el fútbol», recuerdan en el Barrio de la Concepción.

«Su padre, Vicente, siempre le acompañaba en los partidos. Era un chaval que también estaba muy apegado a sus abuelos, los adoraba. En la Escuela de La Conce se le quería mucho porque era muy agradable y un buen chico». En los bares que pueblan las calles Virgen del Portillo y Virgen del Sagrario, donde se reúnen muchos de los aficionados del conjunto morado, la figura de Hermoso sigue muy presente. «De niño ya era un jugador rápido y fuerte en el juego aéreo. Eso sí, tenía un punto de mala leche sobre el campo», explica a este periódico José Luis, un asiduo a las modestas gradas del Polideportivo de La Concepción.

Tentado por la Real

Mario Hermoso estuvo a punto de marcharse en verano a la Real Sociedad. La pasada temporada, la de su estreno como rojiblanco, no jugó tanto como le hubiera gustado (23 partidos en todas las competiciones, solo 14 de ellos los 90 minutos) y su gran ilusión es poder acudir a la próxima Eurocopa con la selección española, con la que ya suma cinco internacionalidades. Consciente de que para convencer a Luis Enrique necesita minutos, San Sebastián era un destino muy tentador, pero finalmente se quedó en el Atlético, en el que, jornada a jornada, va ganando peso. La carga de encuentros y la irregularidad que está ofreciendo Lodi han abierto las puertas de la titularidad al madrileño, un jugador que ofrece una excelente salida de balón, potencia en el juego aéreo y rapidez en el cruce. Como ya ocurriera con el francés Lucas Hernández, Simeone parece haber apostado definitivamente por la reconversión como lateral de este central.

El Atlético se fijó el pasado verano en él para paliar la baja de Godín y –sobre todo– de Lucas Hernández. Al llegar, Mario Hermoso, un jugador con el que no quiso contar Zidane, era consciente que su pasado en el Real Madrid le obligaba a un esfuerzo extra para ganarse a su nueva afición. «Es un reto importante para mi carrera. Uno no puede borrar su pasado, son cosas que pasan; lo único que queda es mejorar el futuro. Vengo con esa ilusión y con esas ganas de ponerme y defender esta camiseta. El respeto se gana en el campo», declaró en su presentación. Dubitativo en algunas de sus primeras apariciones, el defensa sintió la presión de un Metropolitano, que empezó a verle como central antes de terminar como lateral izquierdo.

Su comienzo como rojiblanco no fue sencillo. En ausencia de Lodi, Simeone llegó a recurrir a Saúl como «3» antes que a Hermoso en varios partidos. La historia parece haber cambiado y el antiguo vecino de «La Conce» va ganando protagonismo, en gran parte gracias a su pasado. La banda no es una posición extraña para Hermoso, un defensa que se afianzó en la elite como central, aunque en etapa de formación en la cantera del Madrid y en su paso por el filial del Real Valladolid y el Espanyol sumó muchos minutos como lateral zurdo. Una polivalencia que ha sabido explotar Simeone. «Siempre que se puede ayudar al equipo, sea donde sea, es bonito. El equipo está en buena dinámica, ganando, que es lo importante y para lo que trabajamos, para conseguir nuestros objetivos”, destacó Hermoso el pasado sábado tras la victoria ante el Cádiz.

Regularidad

El internacional español no ofrece la llegada por banda que aporta Lodi con sus incorporaciones al área, pero refuerza la seguridad a la hora de defender. Y hay cosas que no cambian. Pese a que estamos ante uno de los equipos rojiblancos más goleadores de los últimos años, Simeone se mantiene fiel a su filosofía de comenzar a construir empezando por la solidez de la zaga. Y Mario Hermoso empieza a ofrecer en ese sentido la regularidad que demanda el técnico a otros futbolistas como Joao Félix. Dos jugadores que empiezan a explotar como rojiblancos tras una primera campaña de transición.

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