España

La ciudad como organismo – Madrid es Noticia

-Publicidad-

Cada 8 de noviembre se celebra el Día Mundial del Urbanismo para reconocer y promover el papel de la planificación en la creación y manejo de comunidades urbanas sostenibles con el marco del ordenamiento regional al que pertenecen.

A lo largo de la historia, el urbanismo ha ido evolucionando para dar respuestas a las necesidades habitacionales y de sentido de pertenencia a una ‘tribu’ o pueblo a lo largo de la historia. En ocasiones, ligado a la región y nivel sociocultural de su sociedad, lo ha hecho de una manera más planificada y en otras de manera más improvisada. Así, podemos sorprendernos con las construcciones turcas perfectamente diseñadas de Göbekli Tepe, datadas entre el 9000-7500 a.C., y, a su vez, hacerlo con los slums o suburbios más pobres de Mumbai o Río de Janeiro, donde la necesidad ha dado forma a la otra cara de la ciudad planificada. También podemos verlo en Madrid, donde el diseño de manzanas o supermanzanas se contrapone con la realidad de núcleos de urbanismo irregular como el de la Cañada Real.

-Publicidad-

Esa evolución histórica ha dado origen, por ejemplo, a un urbanismo de escala mediterránea predominante en las latitudes de nuestro continente o a un urbanismo vertical que responde a zonas que han experimentado un rápido desarrollo con una alta densidad poblacional. Ambos modelos comparten una raíz común, y quizá también, una problemática que de momento no ha sido solucionada por nuestra generación.

La desconexión o el desapego de nuestra sociedad post-industrial con los procesos propios de nuestro entorno natural, nos ha hecho planificar a los proyectistas un urbanismo que en la mayoría de los casos, sólo respondía a determinadas cuestiones. Se le ha dado la espalda a una realidad que, quizá por producirse con unos ciclos de temporalidad más lentos que los propios del ser humano, nos ha hecho no tomar consciencia de su existencia.

Esa desconexión nos ha llevado a un desarrollo urbano que ha derivado en un desequilibro entre los procesos y sistemas que componen las ciudades, por lo que ahora es más necesario que nunca, que entendamos definitivamente la ciudad como un gran organismo. Un complejo entramado de redes que se superponen unas a otras, sucediendo todas en un mismo tiempo y lugar, y aunque entre ellas no coincidan o manejen tiempos diferentes, pertenecen a un mismo sistema que hemos de reequilibrar.

Para ello, es necesario que el urbanismo resultante de las políticas, compromisos y diseños actuales sea capaz de abarcar un pensamiento único global, que responda en diferentes escalas, pero que contemple los múltiples sistemas y procesos dinámicos que se producen en un territorio. Uno de los mayores retos de esta ciudad post-industrial es reducir su impacto ambiental mejorando la calidad de vida de sus habitantes y dotándoles a todos ellos de unos mínimos de confort y calidad que satisfagan a todos sus residentes.

Así pues, hemos de desterrar el modelo periclitado de ratios vinculadas a edificabilidad y euro por metro cuadrado, que únicamente respondía a una ‘sostenibilidad’ económica, para introducir nuevos parámetros. Estos procesos dinámicos que pueden cuantificarse de una manera cíclica como la movilidad, la generación renovable de energías, los recursos hídricos, la producción-consumo-desecho de alimentos y bienes necesarios han de hibridarse con el uso sostenible del suelo y la riqueza ecológica del emplazamiento o el aumento del bienestar social y el diseño inclusivo, para desarrollar un urbanismo que aglutine y cubra las necesidades ya no solo de nuestra generación, si no de aquellas que vendrán.

Entender que el urbanismo planifica los organismos vivos en los cuáles habitamos y su complejo entramado nos permitirá plantear las ciudades del presente de una manera equilibrada y sostenible y alcanzar un modelo de gobernanza en el que el ciudadano debe de ser un actor activo en la toma de esas decisiones. Es por este motivo que, desde el Gobierno de la Comunidad de Madrid, Ciudadanos apuesta por el desarrollo urbano sostenible, por la construcción de vivienda pública social capaz de autoabastecerse energéticamente o por el abastecimiento de energía limpia para los edificios públicos.

Hemos de abogar por un cambio de modelo en el que la innovación, la toma de conciencia global y la necesidad de dar respuestas a múltiples problemas sin por ello perjudicar otras soluciones, ha de primar por encima de cuestiones que hasta ahora eran la prioridad. Hoy también, hemos de revisar a maestros como Buckminster Fuller para, siendo él uno de los primeros activistas medioambientales, pensar en su concepto de “efemeralización”  y de verdad, -hacer más con menos-.  Es el momento y es el tiempo, simplemente, hagámoslo.

-Publicidad-

www.madridesnoticia.es

Noticias Madrid Norte

Deja una respuesta