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México se enfrenta a una incertidumbre económica ante la victoria de Biden mientras López Obrador sigue sin pronunciarse

México se enfrenta a una incertidumbre económica ante la victoria de Biden mientras López Obrador sigue sin pronunciarse

Ciudad de México
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Andrés Manuel López Obrador ha suspendido su caravana a Sinaloa por una visita a Tabasco por las recientes inundaciones sin control hidráulico y su visita a las presas de Peñitas que parece la más afectada por el huracán Eta. Las declaraciones de Andrés Manuel López Obrador sobre la esperada victoria de Biden llevan una demora de más de siete horas en mitad de una crisis climatológica en el estado de su tierra natal.

Las inundaciones provocadas por el huracán Eta a su paso por la zona ha provocado la evacuación de 80000 afectados y más de 21 muertos en la zona. El presidente se ha trasladado para comprobar los daños en el área que se encuentra en alerta por los desbordamientos de grandes ríos sin control hidráulico cuyas presas recibieron hasta 3500 metros cúbicos por segundo. El mandatario ha recomendando refugiarse en las partes altas o en albergues. Preocupa la pérdida de vidas humanas ya que en la planicie (una olla perfecta para las inundaciones) conviven las poblaciones más humildes en su mayoría chontales, un grupo étnico maya.

Mientras casi la totalidad de los presidentes (Alberto Fernández, Boris Johnson, Emmanuel Macron, Marcelo Rebelo de Sousa, Pedro Sánchez, Angela Merkel y un largo etcétera) han felicitado al nuevo rey en el escena política. Por supuesto, Justin Trudeau, el vecino norteño, envío un mensaje al nuevo presidente del país más rico del mundo: «Nuestros dos países son amigos cercanos, socios y aliados. Compartimos una relación que es única en el escenario mundial. Realmente tengo muchas ganas de trabajar juntos y aprovechar eso con ustedes dos», en referencia a la también nombrada Kamala Harris (la primera mujer vicepresidenta de los Estados Unidos).

Hasta el expresidente mexicano Vicente Fox ha declarado que «ahora sí llegará la grandeza a esa gran nación». «Todos iguales. Todos americanos. Back to enlightment (de vuelta a la iluminación): razón, ciencia y humanismo», concluyó.

López Obrador pidió a Biden en una carta en 2012, seis años antes de su mandato presidencial, respeto a la soberanía nacional así como una reforma regulatoria de los indocumentados mexicanos que residan en el vecino norteño.

El nuevo presidente de los Estados Unidos está pendiente aun de las votaciones de Nevada, Carolina del Norte y Georgia aunque ya se ha proclamado presidente de los Estados Unidos de América con 273 votos activos frente a los 214 de Trump.

En un momento histórico para México, ABC entrevista a Luis de la Calle Pardo, economista con un doctorado por la Universidad de Virginia. Su cargo como subsecretario de Negociaciones Comerciales Internacionales de la Secretaría de Economía de México y siendo Ministro para Asuntos Comerciales de la Embajada de México en Washington D.C. confieren a este tecnócrata como un transmisor ideal para llegar a comprender la situación mexicana dentro del organigrama estadounidense en la época con más incertidumbre comercial desde el Crack del 29. Y es que la relación económica entre los dos países es por lo que se cimienta su relación más allá de otros aspectos.

«El triunfo de Biden se debe que él no es Hillary Clinton, Biden no hubiera ganado hace cuatro años porque hubiera perdido los estados del medio oeste (lo que los americanos denominan el Blue Wall). Un factor importante porque hay un voto en contra de Donald Trump y el partido demócrata esta vez no se dividió. Hillary tuvo que diseminar sus votos, pero con el Covid y el apoyo afroamericano ahora sí se consiguió la victoria para el partido demócrata. A Trump le votó el hombre blanco (que no la mujer blanca)», nos aclara el experto. Este análisis se lleva a cabo con la mayor victoria en votos de la historia y con un Trump que reúne la segunda votación más alta con una altísima participación que aun así es siempre baja en los Estados Unidos, tal y como demuestra el 65% del censo participativo.

«Los intereses de México son estructurales y no cambian mucho si es demócrata o republicano. Trump comenzó con ataques a México y una agenda negativa con una afrenta ante el país y acabó redimensionando la situación. Quiso terminar con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y finalmente decidió renegociarlo para dejarlo casi intacto». La faceta económica del país que augura que será su primer mercado en el mundo sitúa a México como un socio preferente y al que hay que cuidar. Sin duda, Biden no se meterá en camisa de once varas y la continuidad del T-MEC parece asegurada.

En unos años los analistas están convencidos que se importarán más productos de México que de toda la Unión Europea. El comercio México – Estados Unidos está muy integrado en ambas sociedades que comparten una frontera de 3169 km. Las regiones que más se benefician suelen ser del centro de Estados Unidos como Texas u Oklahoma, Iowa, Nebraska, Kansas y luego el Midwest por lo que se trata de la región en la que Trump reúne más votos. «Sería una incongruencia que el nuevo presidente pierda la confianza económica con Estados Unidos cuando lo que busca es reunir más votos a su causa». No tocará la América central en detrimento de México aupando una producción china para desestabilizar a la zona.

Biden sabe de la importancia de México y Canadá y tendrá una relación continuista y sin sobresaltos en el panorama reciente. Carlos Loret de Mola, analista político económico en el periódico Universal, ha manifestado: «Biden no le pasará una factura muy grande a López Obrador por haber apoyado a Trump. No está entre sus prioridades. Se la cobrará, sin duda, pero no mucho». Y es que la relación personal de AMLO y Trump fue más llevadera de lo que se podría esperar por el mutuo interés, pero no se creé que haya injerencias por los intereses económicos recíprocos.

Biden participó en el acuerdo del primer tratado y estuvo en el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica aunque les exigirá a los mexicanos una mejora en la regulación laboral pero, no habrá una política hostil. Sólo se podrá dar lugar a algunas quejas con las políticas de López Obrador si realiza maniobras contrarias al tratado.

La fricción con Estados Unidos pueden ser las medidas tomadas (sobre todo en el ámbito de las energéticas) por López Obrador pero, ¿seguirá el presidente mexicano con esa ruta cuando se encuentre con menos recursos si invierte más en lo público? Es la pregunta más importante para el éxito económico mexicano. Puede que el nuevo presidente estadounidense se involucre usando los mecanismos de solución de controversias para que México cumpla con sus obligaciones e incluye la participación privada en la energía.

«Biden no enviará Tweets incendiarios contra su país vecino pero, sí presionará al presidente mexicano en materia medioambiental y laboral y en términos democráticos. Eso será un cambio respecto a Trump. En el balance Biden es positivo para México y complicado para López Obrador. AMLO tiene una deuda con Biden ya que Trump promovió su relación con el presidente de México para no perder el gran estado de Texas. El partido demócrata piensa que fue por el uso de la imagen de López Obrador por lo que la deuda social contraída con Biden parece evidente. La relación con Estados Unidos es imprescindible para México por lo que Andrés Manuel tendrá que esforzarse en esa simbiosis imprescindible para la economía. ¿Valdrá sólo la economía para que se entiendan? Estaremos expectantes. «El presidente tendrá un incentivo para esa buena relación y esto redundará en el país de manera positiva», nos advierte el experto economista.

«Parece ser que el Senado se proclamará como republicano por lo que será opositor a Biden y estos contrapesos benefician al país que redundará en México para que no haya excesos», nos comenta el tecnócrata.

«La privilegiada posición de México como el primer socio comercial de la mayor potencia mundial se atisba prolongada ya que Canadá cuenta mucha menos población. China es el competidor directo con los Estados Unidos y hay un consenso demócrata-republicano para ver al país asiático como un adversario directo. En cambio, a México lo intuyen como un competidor en muchos sectores pero, siendo aliado en la mayoría».

Puede que Biden revierta las políticas de migración del presidente Trump, pero no despenalizaría los cruces fronterizos no autorizados. El vicepresidente de la administración de Obama ha reconocido públicamente el «dolor» causado por las deportaciones masivas que ocurrieron durante su mandato, pero se mantiene firme en criminalizar a aquellos que cruzan la frontera. Si se ven oleadas de inmigrantes serán duros con ellos pero, con los canales diplomáticos como preferencia aunque la presión existirá. López Obrador podrá conversar con el objetivo de disminuir las políticas migratorias de América Central con las que Trump no quiso discutir, por el contrario Biden parece abierto a ese diálogo aunque Obama presionó mucho con el delicado tema.

Se espera un programa de desarrollo económico con inversiones en infraestructuras, transporte y en el sector energético, sobre todo. Honduras, Salvador y Guatemala constituirán la zona caliente como principal foco de inmigración y están en el papel de ambos presidentes revertir en el medio plazo esos flujos migratorios.

«¿Biden hará lo mismo como Obama en Cuba? El nuevo presidente no ganó Florida (y no consiguió el ascenso al poder hasta la noche del sábado) porque el mensaje anti Cuba – Venezuela de Trump tuvo mucha resonancia en Miami. Es una incógnita si se acercará a estos países centroamericanos y a sus 77 años esta visión idealista que tenía Barack parece lejana en Joe. Exigirá más a estos países».

«No olvidemos que Biden fue vicepresidente con Obama y dependerán muchas de sus políticas de inmigración de los apoyos que encuentre en el Congreso por lo que deberá convencer a sus adversarios republicanos», nos aclara Luis de la Calle. «Una parte del muro puede ser una concesión, pero no será un arma política ni se exhortará su pago por México». La construcción del muro puede en un futuro considerarse una carta de cambio con el partido republicano. Tema candente que todo parece indicar que dejará de serlo. La población mexicana espera que cumpla su palabra y «mantenga la fe que ha depositado en mí», tal y como reza el último tweet del presidente estadounidense. «Puede que Biden traiga sorpresas inesperadas pero, es moderado y eso es un buen activo para México al que le otorgará estabilidad, un mandato más sensato pero, que en el que exigirá más a México como país». La salud puede jugar una mala pasada a Biden en poco tiempo y su relación con el Senado y la política económica que adopte será imprescindible en su país vecino del sur. El equipo y el gabinete del presidente se auguran como fundamentales.

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