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¿Por qué está tardando tanto el recuento de votos en las elecciones de EEUU?

¿Por qué está tardando tanto el recuento de votos en las elecciones de EEUU?

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    Biden, más cerca de la victoria tras adelantar a Donald Trump en Georgia y Pensilvania

Cuando las elecciones en un país de primer nivel se celebran un martes -como ya es costumbre en Estados Unidos- y el viernes por la noche aún se siguen contando votos, surgen las inevitables preguntas, amén de las consabidas burlas y las comparaciones con sistemas electorales de otros países de primera velocidad. ¿Por qué EEUU sigue abonado a un sistema tan complejo de votación que se antoja arcaico para una buena parte su población? ¿Por qué en el país de Silicon Valley y los gurús t

ecnológicos no son capaces de modernizar el proceso? Esas y unas cuantas más que merece la pena aclarar llegados a este punto.
De entrada es normal que el común de los mortales piense que el sistema es enrevesado, y más para un ciudadano español acostumbrado a que el Ministerio del Interior emita los resultados la misma noche de las elecciones con un margen de error prácticamente nulo. Lo mismo pasa, de hecho, en la mayoría de democracias europeas. Pero en EEUU es muy distinto, no sólo por su Historia y peculiar forma de entender el universo, sino por que

cada Estado establece sus propias reglas en materia de registro de votantes

, horarios, fecha de envío de votos por correo y otras particularidades.
Así, votar en Ohio puede ser una experiencia muy distinta a hacerlo en California o Rhode Island. Y si a eso se le suma

la pandemia

, las largas noches de espera para designar al ganador y el caos electoral parecen parte inevitable de la ecuación.

¿Por qué están tardando tanto en terminar el conteo?

Por las cantidades masivas de votos por correo recibidos a nivel nacional, por un lado, y por la obstrucción de los republicanos al proceso, por otro. La crisis del coronavirus ha acelerado una opción que en pasados comicios representaba un porcentaje relativamente pequeño del total de la participación.

Millones de estadounidenses se han decantado por la seguridad de usar el sistema postal para evitar contagios

o, en su defecto, por depositar sus papeletas en puntos designados para ello, lo que en principio hubiera ayudado a agilizar el conteo.
Sin embargo, el partido de

Donald Trump

ha tratado de obstaculizar ese proceso ante el temor de que los resultados le resultaran desfavorables, como así ha sido en muchos de los estados clave, asumiendo además que una alta participación iba en contra de sus intereses. Sirva el ejemplo de

Pensilvania

, donde los conservadores se opusieron a una proposición demócrata que pretendía comenzar a contar votos tres semanas antes del 3 de noviembre.
Finalmente, el estado columpio permitió que se diera validez a votos recibidos después del martes, siempre y cuando

tuvieran un sello postal ratificando que habían sido enviados el 3 de noviembre

, lo que explica que se esté demorando el proceso.

¿No sería más lógico y sencillo declarar ganador al candidato que obtenga más votos?

Por supuesto, pero en EEUU aún impera el ya célebre sistema de los

votos electorales

, que reparte cada estado en función de su población. California es el que más otorga, con 55, y regiones como Montana o Dakota del Norte el mínimo, que son tres, por ubicarnos.
El candidato a la Casa Blanca

necesita 270 de los 538 para declarar la victoria

, independientemente de la cantidad de votos totales que haya logrado. De esta forma, lo realmente importante es obtener la victoria en territorios clave como los que ahora están en disputa para alcanzar la cifra mágica, aunque a nivel nacional uno de los dos candidatos haya arrasado en la cuenta final. Ese fue el caso de

Hillary Clinton

en 2016, ganadora en ese aspecto por 2,9 millones de votos, y lo está siendo con

Joe Biden

, que pese a llevar una diferencia abismal de casi cuatro millones de votos, aún no puede cantar victoria.
Los intentos de abolir esta medida han sido innumerables a lo largo de la Historia y las críticas hacia el sistema, cuantiosas. Entre otras, muchos se preguntan que por qué tiene más peso un votante de Ohio o Pensilvania que alguien en California o Texas.

Pero de momento persiste.

¿Por qué mantener el voto electoral?

En este eterno debate que se aviva cada cuatro años hay dos posturas muy definidas. Los que están a favor sostienen que es una parte fundamental del federalismo y que

el ganador del voto popular obtiene la victoria en el 90% de los casos

, lo que invalidaría las quejas. Explican además que el sistema obliga a los candidatos a convencer a un mayor número de Estados para alcanzar la Presidencia.
En contra, los que se decantan por el voto popular al entender que es más democrático y justo, además de ayudar a repartir de una forma más equitativa el negocio electoral entre todos los Estados. El 90% de la inversión publicitaria de ambos partidos se destinó a seis estados,

Florida, Wisconsin, Michigan, Carolina del Norte y Pensilvania

, durante las primeras semanas de campaña.

¿Por qué no se usa más tecnología para agilizar el sistema?

Se ha intentado en varias ocasiones poner en marcha sistemas que permitan el voto por internet, sin éxito. En 2014, un equipo de informáticos de Portland demostró lo sencillo que era alterar un PDF de un votante mientras viaja por la red, así que de momento es una opción descartada, y más

con el temor a la injerencia china o rusa en los comicios.

De prosperar un sistema más moderno y seguro, dependería de cada estado a la hora de implementarlo. De momento,

se impone el tradicional conteo a mano con ayuda de un sistema de escaneo óptico

. Sólo en 18 estados se usa un software que registra los votos de forma automática en una memoria.

¿Puede haber recuento de votos en los Estados?

Sí, siempre y cuando el margen de votos entre los candidatos sea suficientemente estrecho. Como con otras instancias en estos comicios,

cada estado tiene sus propias reglas al respecto

, lo que complica aún más el proceso.
En el caso de Georgia, las autoridades electorales del estado ya han anunciado que habrá recuento por la situación -1.587 votos en favor de Biden, al cierre de esta edición-, respetando la regla de la distancia menor al 0,5% del voto total que en este caso aplica entre Biden y Trump,

con el 99% del voto escrutado.

Es la misma regla que impera en Pensilvania, aunque con una fecha límite para proclamar un ganador, el 20 de noviembre frente al 23 del mismo mes que establece el estado sureño.

También parece factible que la diferencia se sitúe en ese margen porcentual

, con un 0,1% a favor de Biden.
En Arizona son bastante más estrictos. Si la diferencia entre los candidatos es mayor a 200 -o un 0,1% del total- no hay recuento, por lo que Trump, al menos de momento, lo tiene complicado para reclamar en caso de que se confirme su derrota. Michigan, donde Biden ya ha sido declarado vencedor y tiene una ventaja de 60.000 votos,

permite una revisión si la distancia es menor a 2.000 papeletas.

El único recuento que culminó con éxito sucedió en Minnesota en 2008. El senador

Norm Coleman

, que inicialmente tenía una ventaja de 725 votos, terminó perdiendo frente al demócrata

Al Franken

por 225 votos tras la revisión.

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