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«Quiero evitar que pueda pasar en Santiago lo que sucede en Salamanca o Granada»

Rafael M. Mañueco

Santiago
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El alcalde de Santiago, Xosé Sánchez Bugallo, atiende a ABC tras despachar con la Policía Local tras la primera noche con nuevas multas: 10 en total. «La semana pasada llevábamos 35 y esta 17. Estamos avanzando en la dirección correcta pero nos gustaría avanzar más rápido, porque 17 siguen siendo demasiadas», explica desde su despacho a primera hora del viernes. La entrevista ocurre también minutos antes de que la Xunta anunciase que no endurecía las medidas en la ciudad. Bugallo señala que «en principio me parece que va correcta» una medida que pudiese reducir más los grupos de personas de las reuniones sociales, que no se ha descartado en próximas revisiones de la situación epidemiológica.

-¿Entiende la ciudadanía, la juventud, el mensaje de cautela o solo nos portamos cuando nos afecta al bolsillo?

-No lo sé. La mayor parte de la gente sí, pero es evidente que si llevamos desde el 21 denunciando 169 fiestas, no podemos pensar que es un problema testimonial, tenemos que pensar que es un problema que siendo minoritario, seguramente hay 1.000 y pico estudiantes que participaron en ellas, por lo que no es residual. Entre las autoridades sanitarias, académicas y el Concello tenemos que seguir haciendo llamamientos a la responsabilidad y actuando en los casos en los que el comportamiento no sea el adecuado.

-¿En qué están fallando los medios y las autoridades para explicarle a algunos jóvenes que tal vez ellos cogen el virus asintomático o con poca incidencia, pero que pueden afectar padres o abuelos?

-Es una gravísima irresponsabilidad. La gente más joven tiene una sensación de inmunidad excesiva. Es verdad que una persona más joven está en mejores condiciones de afrontar este tipo de crisis que una mayor con menos defensas, que puede ser susceptible de un desenlace mucho peor. No somos conscientes de las consecuencias del virus a medio y largo plazo. Puede haber una recuperación más rápida, pero aún no sabemos muy bien qué secuelas va a dejar a lo largo del tiempo y vemos personas que le quedan secuelas en movilidad, agilidad mental, en el sistema respiratorio, en multitud de facetas que no están suficientemente estudiados. Estos jóvenes pueden ver su vida futura condicionada.

También hay un problema, yo conozco casos de fallecidos que fueron contagiados por sus hijos que venían de una fiesta. A ese hijo le va a costar superar muchísimo ese trauma de que él ocasionó una desgracia familiar por una diversión. Eso también lo tenemos que pensar: los chicos que salen de fiesta los jueves es posible que son los mismos que están yendo el viernes a visitar a padres y abuelos y les pueden llevar a una desgracia muy importante. Tenemos que insistir en la responsabilización, creo que es lo fundamental y es verdad que la sociedad española es muy distinta de la centroeuropea y nórdica y el sentido de la sociabilidad y de esa especie de sentimiento de rebeldía personal. En el centro están mas acostumbrados a recibir y seguir una instrucción, aquí hay tendencia a recibir una instrucción y hay una tendencia para hacer lo contrario, ese sentido de rebeldía, que puede estar bien para algunas cosas pero esto es una desgracia. Hay que intentar concienciar de la trascendencia e intentar corregir las conductas que sean incorrectas.

-Sobre los viajes de los estudiantes el fin de semana a su casa, no parece que se esté en la situación del confinamiento peritmetral, pero ese cierre paliaría que no viesen a sus familiares pero tal vez que se pudiesen hacer más fiestas en la propia ciudad

-Todas las medidas que se pueden proponer hay que evaluar cuales son las consecuencias de unos sectores u otros. Si confinamos Santiago sería un desastre económico para la ciudad, habría miles de familias que podrían perder incluso el empleo y sufrirían consecuencias tremendas por la actitud irresponsable de unos pocos. Es necesario que el Gobierno pondere y en función de los datos tome las decisiones que tenga que tomar.

Desde el Gobierno local siempre daremos toda la colaboración a nuestro alcance, pero hoy el confinamiento de la ciudad con mas movilidad, decenas de miles de personas, más de 30.000 que entran para trabajar y luego tienen que volver, económicamente y socialmente tendría unas repercusiones realmente muy muy severas. Tenemos que procurar acotar el problema donde lo tenemos: el problema no está fundamentalmente en el ocio de hostelería, llevamos sobre 16-17 denuncias en establecimientos, por incumplimiento de aforo, horarios y por cualquier incumplimiento, que está siendo denunciado. Hay problemas de jóvenes a veces que se reúnen a tomar alcohol en una vía publica, presencia importante de estudiantes de secundaria, llevamos 40 y pico denuncias en el último mes.

Se están corrigiendo todos los comportamientos que consideramos inadecuados. El más numeroso son las fiestas en pisos: 169 desde el 23 de septiembre. Es una cifra que nos preocupa, y esperamos que en los colegios mayores apliquen medidas de control exhaustivo. En los colegios mayores en principio es más complejo para nosotros la entrada, ahora se está haciendo el cribado de los estudiantes de residencias y lo que puedo decir es que está haciendo subir el numero de positivos de forma significativa. No de forma alarmante, pero sí de forma significativa. Vamos a ver cuál es la evolución en estos días, siempre tuve la impresión en la evolución de que esta era la semana más peligrosa, yo decía que nuestro punto culminante iba a ser el 15, 16. A partir de aquí espero que esto se aplane, vaya bajando. Estos positivos que se detectan este jueves son los del jueves de la semana pasada. Nosotros ahora mismo pienso que deberíamos estar en la cima y teóricamente esto debería empezar a reconducirse en la semana que viene, pero de momento estamos muy preocupados.

-¿Qué le parece que el ocio nocturno diga que ellos sí son seguros, y que podrían ofrecer más seguridad que las reuniones en pisos?

-Es posible, pero es cierto que en toda Europa se está cortocircuitando el ocio nocturno y aunque comprendo las dificultades y entiendo que deberían ser objeto de algún tipo de reparación, hay que ser realistas. Las personas tendemos a razonar mejor antes de las 12 que después, porque hay una vinculación directa entre la prolongación del ocio nocturno y el consumo de bebidas alcohólicas, ya no hablo de otras substancias. No sería honesto si dijese que ahora se den las condiciones para que se amplíe el horario. Incluso cuando sea posible va a haber limitaciones horarias que se van a mantener durante un periodo mas o menos dilatado.

-Señalan los estudiantes que se les está demonizando, incluso alguno señalaba que hay un complot del alcalde contra ellos

-Lamento si hay esa sensación. No hay ningún complot contra los estudiantes. Son una parte fundamental de la vida de la ciudad. Santiago es una ciudad distinta, más bonita y mejor con los estudiantes, más viva, yo quiero evitar que lo que está sucediendo en Salamanca y Granada pueda pasar en Santiago. Creo que sería actitud irresponsable por mi parte permanecer inactivo ante una situación que está muy lejos de Granada y Salamanca, pero que está atendiendo una evolución. Tengo que hacer lo que esté a mi alcance, con colaboración con la Universidad y la Xunta para no llegar a esa situación. Sería terrible la decisión de cerrar la Universidad durante una temporada como en Granada, sería un desastre para la ciudad, la Universidad y los estudiantes.

Yo tengo un absoluto aprecio por los estudiantes y la Universidad y me siento muy feliz de ver la ciudad llena de estudiantes. Yo lo que quiero es que puedan disfrutar la ciudad con salud, tranquilidad, con relajo, no con irresponsabilidad. Al final todos, también ellos, pueden pagar las consecuencias.

-¿Cómo está viendo el papel del Gobierno autonómico en esta segunda ola? Recibió críticas por el inicio del curso

-Creo que todo esto nos está planteando una situación para la que nadie estaba preparado, todos aprendemos y evolucionamos en el día a día dando respuesta a los problemas que se nos plantean. La apertura del curso fue algo bastante tremendo, es una normativa que cambió completamente las condiciones de funcionamiento y que se planteó en los días anteriores a la apertura del curso, y que fue un proceso un poco atropellado para profesores, alumnos, padres, autoridades… de intentar organizar eso en unas condiciones completamente diferentes.

Nos estamos esforzando en prestar la colaboración lo máximo que nos es posible, no estoy para quejarme de nadie, sino para buscar la mayor colaboración con todo el mundo, con la Universidad también. Sé que algunas de mis declaraciones levantaron sensibilidad no solo entre los alumnos, sino a nivel general de la Universidad, pero quiero que nuestra Unversidad funcione. Sé que hicieron un enorme esfuerzo con el horario lectivo, pero la vida de los estudiantes empieza antes y acaba después. Entonces es muy difícil dar una solución al problema si solo acotamos 4 o 5 horas. Tenemos que pensar que pasa en las otras horas y todos nos tenemos que implicar ahí, tanto Universidad como Concello, aunque obviamente se sale del horario académico.

-¿Qué le parece el informe del Consello consultivo sobre que los municipios tienen capacidad sancionadora?

-Bueno, eso a nosotros nos da cobertura legal, para poder actuar, lógicamente todo esto nos está cogiendo en Galicia con el pie cambiado en muchas cosas. Tenemos un estatuto de primera generación que quiere decir que en el estatuto no se contempla que la Xunta haga decretos leyes, sino que cualquier modificación legislativa tiene que ir por el trámite parlamentario, algo que no pasa en Cataluña, Andalucía, Baleares… por lo que permite una regulación y respuesta en tiempo real a los problemas, aquí se dilata mucho. El Consello consultivo hace la interpretación de que los alcaldes tenemos competencias para tramitar determinadas infracciones a la normativa sanitaria aunque no esté contemplada en las normativas sanitarias, a diferencia, no voy a decir en contra, de lo que dice el artículo 45 de la Ley de Sanidad de Galicia, que establece que es de acuerdo a lo establecido en las ordenanzas municipales. Aceptamos la interpretación.

-¿Cómo lleva un alcalde este gran reto de estar al frente en una pandemia?

-No le oculto que cuando me presenté a las elecciones ni se me presentó por la cabeza que estaríamos metidos en esto. Vine para una costa pero de repente me encontré en otra situación distinta. A veces viene vecinos que dicen que ‘tú dijiste, prometiste, hablaste…’. Es que explotó una bomba atómica, no sé si sois conscientes de lo que está pasando. Tenemos que centrarnos en el problema que tenemos delante, un problema que afecta de forma muy directa e intensa a miles y miles de personas. Si nos tenemos que centrar en ese reto quiere decir que otros temas no pueden ser la prioridad.

Me siento contento de servir a los ciudadanos de Compostela lo mejor que sé y puedo y en un escenario que veo realmente complicado, y a mi me alegra poder ser útil al conjunto de los ciudadanos, es lo que intento ser, no intento hacer otra cosa, resolviendo todo lo mejor que se puede, preocupándome mucho de que las decisiones que tomemos sean las que haya que tomar, sin preocuparme ni mucho ni poco si las consecuencias políticas o electorales van a ser buenas o malas. Eso ya vendrá en su día. Tenemos que estar para afrontar esta crisis y en la medida de lo posible aunar esfuerzos entre todos para hacer frente a la crisis.

Yo lo digo con absoluta claridad. Si los responsables políticos de los ciudadanos, en una situación como esta, no somos capaces de poner por encima de cualquier opinión personal, política, antipatía, simpatía… el interés general de los ciudadanos y hacer frente a la crisis es que no somos dignos de representar a los ciudadanos.

-Está habiendo una crispación insoportable…

-Me parece insoportable, y me parece que provoca un desánimo, crispación y enfado en la población. Porque hay muchísimas personas angustiadas, muchas que lo están pasando realmente mal y esas personas requieren que nos esforcemos en trasladarles afecto, comprensión y todo el apoyo y ayuda que podamos. No entienden que perdamos ni un minuto en otros temas que no sean eso. Quiero decir que lo comparto. Hay que estar a lo que estamos, no sé cuales serán los normas que dictará la Xunta hoy [el subcomité clínico decidió mantener las medidas que ya estaban en la ciudad], pero sí sé que vamos a colaborar. Si estoy de acuerdo con mas alegría y si alguna no me gusta con menos satisfacción, pero vamos a colaborar.

En algunas discusiones con colectivos de la ciudad que están pasándolo mal, siempre les dije: nosotros vamos a estar a lo que tenemos que estar. A lo mejor preferiríamos estar de otra manera, pero las normas que dicte la autoridad competente vamos a cumplirlas y hacerlas cumplir. Y en lo que nos corresponda a nosotros y en lo que podamos vamos a estar en ayudar a los sectores: con la hostelería nocturna, no defiendo que abra, lo siento mucho, pero sí facilito que puedan ampliar licencia para que ejerzan como café bar, tengan terrazas… y eso estamos haciendo. No defiendo que abran hasta las 3, sí que abras a las 12 y que si tienes sitio de poner terraza la pongas. No que funciones como discoteca, como pub, pero sí como cafetería y estoy dispuesto a dar las facilidades. Hacemos lo que podemos para temperar las consecuencias de la situación pero cumpliendo la normativa.

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