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Las empresas familiares ponen orden en casa

Las empresas familiares ponen orden en casa


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El Covid-19 ha afectado a las empresas familiares en varias dimensiones pero sobre todo les ha ayudado a tomar conciencia de los riesgos que les rodean. Uno de ellos, el más habitual en este tipo de compañías, es el de un relevo inesperado. «Con la pandemia gente que pensaba que no le podía pasar nada ha cambiado de opinión y han empezado a ordenar cosas en las empresas», afirma Ricard Agustín, fundador de la consultora Family Business Solutions. «Es un momento delicado pero está sirviendo para poner orden dentro de casa».

Una de las herramientas que más ayudan a la hora de decidir el relevo, especialmente cuando se produce de forma inesperada, es el protocolo familiar. «Pone orden a las relaciones de familia, empresa y propiedad. Se abordan muchos temas y es más fácil dar los pasos firmes. Cada uno sabe cuál es su rol y se toman decisiones para el bien común», indica el consultor. Dos de los problemas asociados a este relevo es el de la jubilación de empresarios que han dedicado toda su vida al negocio. «Para ellos es difícil encontrar el momento de la jubilación y se debe planificar con tiempo, ayudarles para que se desvinculen», resalta Ricard Agustín. Por otro lado está la profesionalización: «No todo se puede hacer desde la familia», añade.

Visión compartida

Recuerda también que para que un negocio familiar sobreviva en el tiempo «hace falta una visión compartida de los socios y perspectivas individuales que se acepten». A veces existen disputas y envidias en temas como los de la herencia pero «con un buen protocolo familiar estos temas se reconducen y evitan problemas derivados de ellos», matiza. También hay que aprender a trabajar dos o más generaciones juntas y no siempre es fácil, «pero es importante ayudar a que cada uno encuentre su lugar», reflexiona Agustín. Este encuentro de generaciones es una habitual fuente de conflictos ya que se ha producido también un cambio de paradigma.

El 89%de las empresas privadas españolas son de carácter familiar, lo que supone un total de algo más de un millón de compañías. Su peso en la actividad económica equivale al 57,1 % del Valor Añadido Bruto del sector privado y genera el 67 % del empleo del sector privado, equivalente a 6,58 millones de puestos de trabajo. Estos son los últimos datos disponibles, referentes al 2015, elaborados por el Instituto de la Empresa Familiar donde señalan que los problemas de continuidad y sucesión empiezan a aparecer en la tercera generación, ya que al frente del grueso de este tipo de compañías se sitúan las primeras y segundas generaciones en un 45,7% y un 44,2% de los casos, respectivamente. Las empresas que se encuentran al mando de familiares de la cuarta generación apenas representan en España un 2,6% del total.

Desde este organismo señalan que los efectos de la crisis sobre la actividad de las empresas familiares ha afectado al 86% de los negocios y en un 42% de los casos la caída ha sido superior al 60% o paro de actividad. Sin embargo, «casi la mitad de ellas ha conseguido reducir la caída del empleo por debajo del 20%».

Crisis asimétrica

En esta crisis asimétrica, que está afectando de forma muy diferente a las empresas según los sectores, hay que destacar la resiliencia característica de los negocios familiares. «Están pensando de qué manera salir, innovar, sobreponerse y defender los puestos de trabajo de sus empleados. Es muy loable que en algunos casos están poniendo en juego su patrimonio», resalta Ricard Agustín. Han sabido adaptarse rápidamente a los cambios, entre ellos el del teletrabajo. «Hablamos de empresas en las que por los vínculos familiares son muy dadas al contacto y han pasado a realizar consejos de familia por medios telemáticos», recuerda el consultor.

En algunas universidades ya se oferta el título de experto en empresa familiar, donde se estudian sus singularidades

El mundo de la empresa familiar ha llegado también a las universidades. Desde hace dos años la Universidad Pública de Navarra (UPNA) cuenta con una cátedra de empresa familiar e imparten un título propio que este curso cuenta con 26 alumnos. «Se forman en las singularidades de este tipo de empresas y en todos aquellos aspectos que se deben tener en cuenta al trabajar en ellas, como el relevo generacional», indica Beatriz Rodríguez, directora de la cátedra. En el caso concreto de Navarra las empresas familiares representan el 80% del total y general el 50% del empleo privado.

Mayor visibilidad

«Es importante dar mayor visibilidad a estas empresas. Se debe saber gestionarlas en función de sus particularidades. Muchas veces se habla de ellas por los problemas que surgen entre los familiares pero tienen muchas fortalezas. Es un proyecto familiar común y hay que explotar lo bueno gestionando bien las dificultades», matiza Rodríguez. Entre dichas fortalezas señala el hecho de estar muy arraigadas a la tierra, lo que dificulta su venta, y una buena situación financiera, porque suelen pedir menos créditos y resisten mejor a las crisis. Y entre los retos que tienen por delante estas compañías, destaca « el de la longevidad y que puedan seguir creciendo en la segunda generación».

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