Economía

El método de los sobres de las abuelas o cómo conseguir que nuestro dinero se multiplique

Teresa Sánchez Vicente


Actualizado:

Guardar

«El ahorro va unido a las necesidades, pero hemos convertido las necesidades en aquello que antes eran caprichos y el problema viene de que lo extraordinario se ha convertido en ordinario y no lo valoramos», explica José Rodríguez Cuadrado, concejal de Majadahonda y autor de «Si no llegas a fin de mes es porque no quieres» (Union Editorial). Rodríguez Cuadrado, quien también trabajó en la escuela de finanzas Value School fundada por el inversor Francisco García Paramés, relata en una entrevista telefónica sus trucos para ahorrar dinero, invertirlo y sobre todo, para saber vivir sin malgastar ni consumir bienes que realmente no necesitamos.

Rodríguez Cuadrado cree que urge un cambio de mentalidad, especialmente en los tiempos de crisis que vivimos por la gestión de la pandemia, e insta a apostar por dedicar tiempo a nuestra formación financiera para hilar y entender conceptos. El autor y experto financiero asegura que si aumentan nuestros conocimientos, nuestra economía familiar dejará de funcionar como «un castillo de naipes que se lleva el viento» y que se derrumba frente a cualquier imprevisto. Asimismo resume en tres las reglas de oro para que nuestros ahorros se multipliquen: «Mantener la inversión en el largo plazo, diversificar y promediar, es decir, hacerlo de forma periódica todos los meses».

¿Cuál es el primer paso para acometer un plan de ahorro?

Lo más importante, y de ahí el título del libro, es cambiar la forma de pensar. La sociedad asocia el gastar con ser feliz, pero la pandemia nos ha demostrado que lo importante son otros cosas como la familia, a quién y cómo dedicamos nuestro tiempo, el poder vivir tranquilo y la salud. Lo primero que hay que hacer es transformar las cuentas y en lugar de esperar a fin de mes para ver si uno llega, al principio de mes debemos ver en qué vamos a invertir nuestro presupuesto y gastar menos que lo que ingresamos.

¿Estás hablando del conocido como método del preahorro que está tan de moda ahora?

El método preahorro, que proponen autores como Luis Pita, se basa en ahorrar al principio de mes, en separar el dinero que se vaya a gastar y en ahorrar el restante. Este es el método de los sobres de las abuelas, que repartían el dinero por partidas y metían en cada sobre el dinero destinados a estas. Si gasto los 200 euros del sobre del supermercado antes de que termine el mes, no se puede coger dinero de ningún otro. En ese caso, habrá que que recurrir al fondo de armario, es decir, del colchón que tengo ahorrado. Además, si, por ejemplo, el sobre del ocio no se ha tocado, nos podemos dar un homenaje y gastarnos la mitad de lo que queda a final de mes; la otra mitad la ahorraré y la destinaré al fondo de armario. Otro de los sobres que se separarán al inicio será el del ahorro para conseguir un colchón de liquidez y no tener que volver a pedir dinero prestado ante un imprevisto. Además, puedo ver mi dinero crecer y multiplicarse si lo invierto. Si sigo estos consejos, conseguiré vivir tranquilo cuando llegue la jubilación.

«Hay que evitar pedir un préstamo porque los intereses acaban yendo en nuestra contra»

Entonces, ¿no debemos optar nunca por pedir un préstamo rápido ni por créditos para tapar agujeros?

Recomiendo evitar todo tipo de deuda, excepto la hipoteca, porque conlleva que se paguen intereses y que la fuerza del interés compuesto vaya en nuestra contra. El interés compuesto nos da intereses de los intereses y la inversión crece de forma exponencial, no de forma aritmética. Por ello, la curva será muy pronunciada si aguantamos nuestra inversión en el tiempo. Sin embargo, los préstamos empujan la curva a la inversa y los intereses acaban yendo en nuestra contra, con lo que cada vez será más difícil la devolución de la deuda. Por ejemplo, si compramos un coche a cinco años por 15.000 euros y pedimos un préstamo a un tipo de interés del 6,95%, vamos a estar pagando un 16% del precio final en intereses. En resumen, abonaremos 2.755 euros solo en intereses. El consumidor no piensa en esto cuando compra un coche. También cuando nos compramos una casa a 30 años y pedimos una hipoteca por 240.000 euros a un TAE del 2,05%, vamos a pagar intereses por casi 63.000 euros, es decir, un 23%. En definitiva, los intereses hacen todo más caro.

José Rodríguez Cuadrado
José Rodríguez Cuadrado – ABC

¿Tenemos cultura del ahorro en España?

La cultura del ahorro en España ha venido unida a la hipoteca ya que la tradición del piso en propiedad ha sido muy positiva porque ha obligado a mucha gente a ahorrar. Hoy en día, la cultura del ahorro en la juventud es casi inexistente. Por otro lado, la pandemia ha hecho que el ahorro crezca pero no tanto por una decisión voluntaria como por la consecuencia de no poder salir. Hay que recordar que el ahorro es posponer el gasto y nosotros tendemos a querer el aquí y ahora, va en nuestro ADN. El ahorro mira al futuro, pero lo vemos como algo negativo porque la sociedad de consumo y la publicidad nos incitan a gastar. Tenemos que ver el ahorro como algo positivo porque nos dará la tranquilidad de saber que si tenemos dificultades económicas, no pasará nada.

«La mitad de mis alumnos de Bachillerato, independientemente del nivel de renta del barrio, tenía un móvil mejor que el mío, que cuesta unos 200 euros»

¿Es más difícil ahorrar con un sueldo bajo?

Realmente, no es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita. Cuando yo iba a dar charlas sobre ahorro y consumo responsable en cursos de primero de Bachillerato en los colegios, me encantaba preguntar cuántos alumnos tenía un teléfono móvil mejor que el mío, que ronda un precio de unos 200 euros. La mitad de la clase, independientemente del nivel de renta del barrio, siempre levantaba la mano. Creo que un alumno de 16 años para poco necesita un móvil de más de 200 euros. El ahorro va unido a las necesidades, pero hemos convertido las necesidades en aquello que antes eran caprichos y el problema viene de que lo extraordinario se ha convertido en ordinario y no lo valoramos.

Hablando de colegios, ¿se debería enseñar educación financiera como parte de una asignatura reglada?

La libertad que da el no vivir agobiado por llegar a final de mes, merece la pena. La educación financiera no puede ser ajustar las cuentas para que los ingresos igualen a los gastos, que es lo que algunas entienden por esto. Yo entiendo por educación financiera que uno tiene que gastar menos de lo que ingresa, ahorrar y ver crecer esa cantidad para vivir tranquilamente. Uno tiene que ser dueño de su dinero y no depender únicamente de cuadrar las cuentas.

«Uno tiene que ser dueño de su dinero y no depender únicamente de cuadrar las cuentas»

¿Dónde debemos empezar a invertir nuestro dinero para verlo crecer?

Hay que seguir tres reglas de oro y una es mantener el largo plazo, es decir, más de 10 años. Otra es diversificar, es decir, invertir en diferentes empresas para que si una quiebra, esto se quede en una anécdota. También hay que diversificar por sectores, por ejemplo, el tecnológico, farmacéutico, etc y también en diferentes zonas geográficas Por otro lado, la diversificación debe llegar también a las estrategias de inversión, por ejemplo, en indexado o en valores, es decir, el conocido como «value investing». La tercera regla sería promediar, es decir, invertir de forma periódica todos los meses. La Bolsa es el único lugar donde a la gente no le gusta comprar en rebajas y promediar conlleva que te olvides de los vaivenes y eliminar los sesgos de emoción que nos empujan a comprar cuando las acciones suben y a vender cuando bajan. Al final, esto nos lleva a perder nuestro patrimonio. La inversión mensual se puede incluso automatizar. Tener un poco de fondos indexados es estupendo y si no tengo patrimonio para esto, se puede optar por algunos ETF’s asociados a distintos mercados. Lo que hay que evitar es fiarse de un gestor que cobra por una recomendación de inversión en concreto. Si mi gestor me aconseja un producto con el que cobra una comisión, tengo que huir de esa recomendación. Antes de invertir, hay que hacer una labor de investigación para saber dónde metemos nuestro dinero. Para estar tranquilos hay que comprar un indexado del mundo (MSCI World) y así conseguir de media el 7% de rentabilidad que dicen los estudios.

«Las tres reglas de oro de la inversión son mantener el largo plazo, diversificar y promediar, es decir, hacerlo de forma periódica»

¿No es aconsejable entonces recurrir a un asesor a la hora de invertir?

Recomiendo que cada uno investigue para estar más tranquilo y si acude a un gestor, que no sea de parte. Es mejor que el gestor nos cobre por asesorarnos a que se lleve una comisión de parte del fondo que ha recomendado. Como los sesgos emocionales nos traicionan, tenemos que asegurarnos de que estamos convencidos de verdad. La gestora en la que el inversor Peter Linch tenía uno de los fondos considerados como uno de los mejores hizo un análisis y descubrió que la mitad de los partícipes de ese fondo habían perdido dinero a pesar de subir un 30% anual en 13 años. Esto se debía a que se salían cuando estaba bajo y compraba cuando estaba arriba. Los partícipes que mejor lo hicieron fueron los que se habían olvidado del fondo y no lo miraban o bien, los que se habían muerto.

¿Va a cambiar nuestra forma de pensar tras la pandemia?

Sí, porque hemos visto que un desastre cualquiera puede arruirnarnos como sociedad de un momento a otro y la gente se ha dado cuenta de que necesita un colchón de ahorro. También porque hemos cambiado nuestras prioridades en el gasto y hemos empezado a valorar las cosas que no cuestan dinero,

Ver los
comentarios

www.abc.es

Noticias Madrid Norte

Deja una respuesta