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China, centro mundial de sospechas y acusaciones

Occidente espera una investigación internacional, sanciones e indemnizaciones por todos los daños que ha ocasionado la negligencia o mala intención de los responsables.

BUENOS AIRES.- El régimen comunista chino tiene muchas explicaciones que dar al resto del mundo acerca del origen y propagación del SARS-CoV-2. También acerca del retraso en la información brindada a los países de Occidente durante las primeras semanas de la enfermedad y el uso de la propaganda gubernamental para eludir responsabilidades. Cualquier virus mortal puede convertirse en un arma biológica si se manipula incorrectamente. 

Habiendo transcurrido más de siete meses desde la detección de los primeros casos de Neumonía de Wuhan los resultados son elocuentes. Analizar esta nueva epidemia como una catástrofe accidental o efecto secundario de la globalización, es una forma de evadir la búsqueda de la verdad. 

El SARS-CoV-2 o Covid-19 llega en un momento de grandes discusiones entre China y las potencias occidentales. Pandemia, disputas comerciales y rivalidades geopolíticas son temas difíciles de separar. 

El primero en exigir una investigación internacional sobre el origen y propagación de la nueva enfermedad fue Scott Morrison, primer ministro de Australia. Un país vulnerable desde el punto de vista económico que se ha hecho dependiente en buena medida de los negocios con la potencia asiática. 

Sin embargo Morrison no está dispuesto a someterse a dichos intereses. En 2018 Australia prohibió el acceso de Huawei a su red de banda ancha 5G. «Nunca nos dejaremos intimidar por las amenazas ni negociaremos nuestros valores en respuesta a la coerción, venga de quien venga» afirma el australiano (BBC, 15/6/2020).

Durante los últimos meses han crecido las conductas racistas contra los chinos. Ahora los australianos han decidido incrementar su gasto de defensa en un 40 % (USD 186.543 millones) durante los próximos 10 años adquiriendo misiles de largo alcance para la protección de la región Indo-Pacífico frente al ascendente poder militar chino.

Jean-Yves Le Drian, ministro francés de Asuntos Extranjeros se ha expresado claramente: «La pandemia es la continuación, por otros medios, de la lucha entre las potencias… Esta lucha también es la sistematización de las relaciones de poder que ya veíamos ascender mucho antes, con la exacerbación de la rivalidad entre China y Estados Unidos. Y, por último, se trata de la extensión de la competencia internacional, o incluso del enfrentamiento, en todos los sectores» (Le Monde, 20/4/2020). 

Desde el Reino Unido el secretario de Asuntos Exteriores Dominic Raab advirtió que los negocios no volverán a ser como antes, después de la crisis del coronavirus (FT, 16/4/2020). A su vez, Sir Richard Dearlove, ex jefe del Servicio de Inteligencia secreto M16 sostiene que el virus no emergió naturalmente sino que fue creado por científicos chinos (The Telegraph, 3/6/2020).

El gobierno británico prohibió la compra de equipos Huawei para su red de banda ancha 5G. Un área susceptible al espionaje por parte de una empresa perteneciente a un Estado comunista que ha perdido la confianza de las potencias occidentales. También anunció la suspensión de su tratado de extradición con Hong Kong.

En tono similar Michael Pompeo, secretario de Estado de la administración Trump, concluye que «Hay una enorme cantidad de pruebas de que es allí donde comenzó» (ABC, 3/5/2020), en referencia al Instituto de Virología de Wuhan, situado a 13 km del mercado mayorista de mariscos y pescados señalado inicialmente como epicentro de la enfermedad.

Hipótesis avalada por opiniones autorizadas como la del virólogo francés Premio Nobel de Medicina 2008 Prof. Luc Montagnier, quien sostiene que el Covid-19 no es una mutación natural y que salió de los laboratorios de Wuhan. 

De hecho en los últimos años en ese instituto perteneciente a la Academia de Ciencias de China se venían realizando investigaciones con excrementos de murciélagos. Así lo corroboran las declaraciones de Shi Zhengli, Subdirectora del Instituto. El complejo está dotado con un Laboratorio de Bioseguridad Nivel 4 (BSL-4) apto para desarrollar armas biológicas.

Es notorio que la población China está mucho mejor preparada para enfrentar la enfermedad desde el punto de vista inmunológico y sanitario que los países occidentales. ¿Por qué razón? ¿Qué tipo de vacunación reciben los chinos? ¿Cómo es posible que en el país donde se originó el mal hallan fallecido 4.640 personas? 

La ciudad de Wuhan ya se ha declarado libre del coronavirus el pasado 3/6/2020. Recordemos que en la epidemia del SARS-CoV-1 originada en Cantón durante el año 2002, el 90 % de los fallecimientos ocurrieron en China, Hong Kong y Taiwan.

La propaganda comunista china ahora se jacta de su éxito en el control de la epidemia. La economía china está prácticamente intacta mientras el resto del mundo ha caído en recesión económica como consecuencia de los confinamientos o cuarentenas impuestas para evitar la propagación del mal. 

La Comunidad Iberoamericana de Naciones (CIN) debe propiciar un gran debate con visión occidental que nos permita comprender a todos esta nueva realidad que nos afecta. Nos está llegando muerte y recesión económica desde la ciudad de Wuhan.

Son temas obligados para la  XXVII Cumbre Iberoamericana de Andorra. Los países iberoamericanos deben articular una respuesta común y prepararse para futuras amenazas epidémicas o bacteriológicas. 

En Andorra se planteará la creación de la Agencia Iberoamericana del Medicamento, con laboratorios de última generación y un centro de investigación científica y biomédica. La mejor manera de protegernos de estos males es con más cooperación, más ciencia y más tecnología

Los países de lengua portuguesa también cuentan con el Foro de Macao para la cooperación intergubernamental creado en 2003. El gobierno de la República Popular China debe brindar todas las explicaciones pertinentes a los países de la Iberofonía si quiere recuperar la confianza del pasado.

La opción de replantear relaciones comerciales, de dependencia económica y nuevas condiciones migratorias con la superpotencia china, debe estar siempre abierta para todos los países del mundo occidental. 

La expansión china en el Cono Sur

Las reformas introducidas por Deng Xiaoping en 1978 transformaron a la República Popular China en una superpotencia  económica, militar, nuclear, tecnológica y espacial. Su peso demográfico le permitirá ubicarse dentro de poco tiempo en el primer lugar de las naciones más poderosas imponiendo sus reglas al resto del mundo. 

Todavía algunas personas tienen el recuerdo pintoresco de los años ochenta. Aquel país lejano que nos inundaba de peluches y calculadoras a precio regalado. Otros el de la sabiduría, moral y respeto de los tiempos de Confucio. Ideas muy alejadas de la realidad del Siglo 21.

Veamos algunos vídeos para ponernos a tono:

Imponentes desfiles militares

Poderosos misiles nucleares hipersónicos

La nueva estación espacial china

La Republica Popular China ejerce una competencia desleal que afecta la producción europea y de los países americanos en general. Todos sabemos que los chinos copian los productos occidentales, no respetan patentes ni propiedad intelectual, manipulan el tipo de cambio de acuerdo a su conveniencia y se ríen de los derechos laborales de los trabajadores de Occidente. 

Hay un claro objetivo de establecer una posición dominante en América del Sur y Africa. China necesita territorios para su exuberante población, materias primas y nuevos mercados para ubicar sus productos. También busca compensar el avance de Washington en Japón y los países del Sudeste asiático. Sudamérica y Africa son los grandes botines de la contienda geopolítica.

La diáspora o emigración china se ha transformado en una verdadera colonización. Lo vemos todos los días en los países sudamericanos. A los chinos les importa muy poco integrarse a nuestra cultura. Inteligentes y emprendedores, solo cultivan relaciones de amistad comercial con los locales. No se preocupan en aprender nuestro idioma. Tarea que dejan para la próxima generación. 

Tampoco participan de la vida nacional ni comparten los anhelos del resto de la sociedad. Lo único que les importa a los chinos es la caja registradora de sus mercados. 

Producen valor aprovechando todas las oportunidades que les brindan los gobiernos de la región. Reciben subsidios e incentivos para su desarrollo a través del poderoso Industrial and Commercial Bank of China (ICBC) con más de 70 sucursales en Argentina instalados en lujosas oficinas de Puerto Madero. Una entidad estatal del comunismo disfrazada de banco pujante al estilo occidental. 

Con el ICBC propio los emigrados gestionan sus ingresos y envían parte de sus beneficios a China a través de remesas familiares.

La mayoría son comerciantes minoristas y vendedores de productos importados de China por familiares o compatriotas. Salvo en el rubro de los alimentos y otros en los que no les queda otra alternativa que intermediar la producción local. Con jornadas laborales de 15 horas, trabajan los domingos y feriados, nunca cierran por vacaciones. No respetan los derechos del trabajador y evaden impuestos. 

Los empleados suelen ser la propia familia. Aunque últimamente se los ve por Buenos Aires y alrededores, como patrones explotando con sus ideas de trabajo sin descanso a inmigrantes más humildes de paises vecinos. 

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires venden el 50 % de los alimentos y bebidas que se consumen según datos de la Administración Gubernamental de Ingresos Públicos (AGIP). Poseen cadenas propias de distribución y logística. 

La pobreza estructural de la región no se aplica al sistema chino. No se ven chinos mendigos ni indigentes. 

Las mayoría de los chinos emigrados viven conectados en línea con su país de origen pendientes de lo que sucede del otro lado del mundo. Consumen sus propios productos telemáticos e informativos, como si sus nuevos hogares sudamericanos formaran parte del Celeste Imperio.  

La diáspora china no se parece en nada a los viejos inmigrantes europeos que abandonaron todo para cumplir un sueño o esperanza empezando de nuevo en las jóvenes naciones americanas. La mayoría de los chinos jóvenes que llegan son conscientes de que forman parte de un proyecto colectivo con ambiciones de supremacía global. 

La expansión china incluye desde 2006 el establecimiento del Instituto Confucio  subvencionado por el Ministerio de Educación de China, que ya cuenta con más de treinta sedes en Hispanoamérica y el Brasil. 

Además de las pérdidas humanas las cuarentenas han producido un debilitamiento en las estructuras económicas de los países occidentales. Se espera que las grandes economías y corporaciones compitan por los activos subvaluados que deja la recesión. Ventaja que será aprovechada por las empresas chinas tanto a nivel global como en la expansión de sus colectividades en el extranjero. 

Han quebrado miles de pequeñas compañías en el Cono Sur por causa de las restricciones de circulación. Una oportunidad para expandirse aun más a través del ICBC y sus emprendimientos. 

Vale decir,  la situación económica generada por la pandemia también es una nueva ventaja para el avance chino. Inversiones en bienes raíces, compra de terrenos y galpones, instalación de más supermercados, tiendas, bazares y restaurantes tenedor libre. Consolidados en estos rubros se están expandiendo a otros servicios. 

Peor el remedio que la enfermedad

Base espacial china en Neuquén, represas hidroeléctricas Kirchner – Cepernic, swaps de divisas, la cerealera Nidera, y ahora Vicentín en la mira. Pacientes, planificadores y constantes, los lideres comunistas chinos sólo esperan los momentos oportunos para avanzar sobre la región. 

Están decididos a llevar sus habilidades en el juego del Go hasta el extremo de los extremos. Un arte milenario de estrategia y dominio de territorio.

El 8/1/2015 el presidente chino Xi Jinping le prometió a los lideres de la CELAC en Pekín US$ 250.000 millones de dólares de inversión para los próximos diez años. En esa oportunidad afirmó  que el comercio bilateral entre China y la región aumentaría a US$ 500.000 millones en la próxima década. 

La CELAC, el engendro integracionista nacido en Caracas en 12/2011 bajo  el auspicio de Hugo Chávez. Los chinos eligieron la CELAC para simplificar los acuerdos bilaterales con los países del Cono Sur e internacionalizar su poder financiero. 

Los lideres políticos del eje chavista, progresista y socialista del Siglo 21, han encontrado en los chinos un nuevo padrino o espaldas para financiar sus estructuras de poder. Con los chinos de respaldo se puede disimular frustraciones y mediocridad. Se puede desafiar a las potencias occidentales, mercados financieros y efectuar todo tipo de valentonadas políticas. 

Ellos son los verdaderos responsables de la pérdida del equilibrio geopolítico entre Oriente y Occidente. Los chinos simplemente hacen su juego.

Veamos un video chino que nos muestra el grado de penetración alcanzado por la potencia asiática en América del Sur gracias a los gobiernos del eje chavista. Ahí lo vemos al corrupto Rafael Correa, hoy condenado a ocho años de prisión y veinticinco de inhabilitación para ejercer cargos públicos, como presidente del Ecuador haciendo negocios con los chinos.

Trascribimos algunas palabras del embajador Miguel Alfredo Velloso del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI). Decía Velloso durante 2015, último año del gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner:

«Hoy lejos de las fantasías de autosuficiencia regional, está en juego la prevalencia del hegemón occidental o el oriental (…). Sobre esta nueva plataforma (la Celac), Pekín despliega su seducción y mecenazgo, ofreciendo el oro y el moro a quienes se ganen el título de aliados estratégicos» (La Nación, 13/4/2015)

Cinco años después, Argentina está atada de manos financieramente por una jugada del destino o ‘deuda castigo’ impuesta por un poder occidental invisible que no está dispuesto a ceder frente al avance oriental. En Occidente se juega al ajedrez alfonsí. Hoy Alberto Fernández tiene que levantar la deuda externa antes de seguir jugando a los chinos.

Sin embargo la base espacial china de Neuquén se terminó y está operando desde 4/2019. Es motivo de preocupación en el ámbito de los estudios estratégicos. 

El nuevo escenario de tensión entre Australia y la República Popular China es un fuerte llamado de atención para los argentinos que están cayendo en la misma trampa de dependencia económica con la potencia asiática. 

Australia quedó demasiado expuesta a la influencia china desde que Hong Kong dejó de ser británica en 1997. Recientemente la República Popular China aprobó una controvertida ley de seguridad nacional que afecta las libertades de los ciudadanos de Hong Kong y viola la declaración conjunta chino-británica de 1984 que regía el retorno de la colonia a dominio chino.

En 2014 la estatal China National Cereals, Oil & Foodstuffs (Cofco) adquirió el 51% del grupo Nidera, cerealera de fuerte presencia en Brasil y Argentina. En 2016 se quedó con el 100 % de la empresa y China National Chemical Corp (ChemChina) compró la compañía suiza Syngenta dedicada a la producción de agroquímicos y semillas.

China es el principal cliente de productos primarios argentinos. Detrás de la expropiación de la cerealera Vicentín impulsada por el gobierno de Alberto Fernández están los mismos negocios kirchneristas. La idea es convertir a Vicentín en una empresa pública para abastecer a los chinos a través de acuerdos bilaterales con el Estado de ese país.

Al mismo tiempo asegurar un supuesto control del flujo de divisas provenientes del comercio exterior. Es decir, que el dinero ingrese directamente a las reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA) sin interferencias de los mercados. 

Las operaciones de Nidera y Vicentín representan aprox. el 20 % de las exportaciones de granos, harinas y aceites del país. 

Los acuerdos bilaterales incluyen la financiación de obras de infraestructura a cargo de China Gezhouba Group Company Limited (CGGC) con oficinas centrales en Wuhan. 

Desde 2009 hay acuerdos entre el BCRA y el Banco Popular de China (BPC) que le permiten a los argentinos incorporar reservas en yuanes a través de swaps. Estas fueron  pensadas inicialmente como garantía para la construcción de obras pero pueden utilizarse para intervenir en el mercado cambiario.

Argentina carece de moneda nacional propiamente dicha. El peso argentino con las imágenes de nuestros próceres, internacionalmente es considerado papel pintado. Solamente cumple la función de unidad monetaria transaccional. Las reservas del país están compuestas por dólares estadounidenses y oro en menor medida. 

Hasta que en el Mercosur no exista una moneda fuerte como se proyecta será el peso real, no es conveniente para ningún Estado sudamericano acumular reservas en yuanes. Su cotización ahora depende de factores inestables en un escenario postpandemia de grandes tensiones con la República Popular China. 

Los Kirchner han creído que la Patagonia es argentino chilena por obra y gracia de Dios. Pero desde el punto de vista geopolítico es un producto de acuerdos, disputas y alianzas, entre las viejas potencias imperiales europeas y gobiernos locales. Seguirá siendo argentina y chilena en la medida que ambos países sepan conservarla.

La base espacial china en Neuquén será un problema en el futuro si no se revoca el acuerdo firmado por el kirchnerismo. Con la excusa de mirar la luna y otras observaciones radio astronómicas los chinos ahora pueden controlar el espacio cercano de esta parte del mundo. Monitorear satélites y demás actividades aeroespaciales de interés militar.

El acuerdo firmado por el kirchnerismo es de una torpeza inaudita además de estar sospechado de corrupción. Un acuerdo negociado a espaldas de la oposición y aprobado en el Congreso gracias a la mayoría circunstancial del Frente para la Victoria (FpV) y aliados provinciales. La oposición argentina votó en contra del acuerdo (108 votos negativos, 25/2/2015)

La administración Kirchner le ha entregado un territorio de 200 hectáreas al Estado chino por 50 años, sin pagar impuestos, con beneficios aduaneros, migratorios y consulares. 

Por si esto fuera poco se comprometió a no interferir en las actividades que se lleven a cabo en la Base. Los científicos argentinos sólo tienen autorización para ingresar una sola vez al día y utilizar la antena durante el 10 % del tiempo de trabajo, obviamente bajo supervisión o control del personal militar chino.

Las actividades científicas de otros países en territorio argentino deben ser conjuntas, estar a cargo de personal civil, supervisadas por el Estado argentino, y sus FF.AA. en el caso que comprometan la seguridad nacional. Sus observaciones, resultados y provechos deben publicarse periódicamente para la comunidad científica de ambos países.

No menos preocupante y ofensiva es la invasión de la flota pesquera china en las costas patagónicas. La depredación ictícola como consecuencia de la pesca ilegal o saqueo está llegando a niveles alarmantes en aguas jurisdiccionales argentino chilenas. 

En resumen, con una Argentina ‘aliada estratégica’ de China, las cosas cambian. Ahora la potencia asiática está sospechada de realizar prácticas de laboratorio supuestamente ligadas al desarrollo de armas biológicas que han desencadenado la muerte de más de 650.000 seres humanos en todo el palneta.

La presencia de empresas constructoras, cerealeras, pesqueras, financieras, personal científico y militar chino en el Cono Sur, es directamente proporcional al equipamiento o poderío de la base británica de Mount Pleasant. Vale decir, con los chinos establecidos y expandiéndose en la Patagonia, olvidémonos los argentinos de recuperar las Islas Malvinas para siempre.

En definitiva, la poca cantidad de fallecidos chinos en contraste con las de las potencias occidentales y su economía prácticamente intacta después de la pandemia, no pasan desapercibidas para nadie. La resistencia natural o adquirida de la población china contra la Neumonía de Wuhan también es un indicador de la fortaleza de una raza prolífica en plena expansión.

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