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En el nombre de Kobe

Emilio V. Escudero


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El grito de rabia lanzado por Anthony Davis tras anotar un triple decisivo frente a los Nuggets semanas atrás traspasó el techo del pabellón y llegó al cielo de Orlando. «¡Kobe!», gritó el pívot después de sellar sobre la bocina la victoria con la que los Lakers encarrilaban la final del Oeste ante Denver. «¡Kobe!». Una especie de mantra que impregna el vestuario de los angelinos desde la muerte de Bryant. Principio y final de este campeonato salpicado por la tragedia, la pandemia del coronavirus y las protestas raciales. Temporada que los Lakers podrían dar por terminada esta madrugada (3.00 horas, Movistar +) si ganan a los Heat en el primero de los tres encuentros que tienen a su disposición para convertirse en campeones. Un anillo en el nombre de Kobe.

La figura del legendario jugador siempre ha estado presente en el día a día del equipo, pero esa influencia se redobló el día de su muerte. «Te prometo que continuaremos con tu legado», afirmó LeBron en el funeral de Bryant. Aquel día se hizo la promesa de llevar el anillo a Los Ángeles a toda costa y ha sabido contagiar al resto de sus compañeros de ese espíritu de lucha y ambición –la «Mamba mentality»– que tan bien encarnó Bryant durante toda su carrera. Para recordarle, tanto LeBron como Davis se hicieron tatuajes especiales con la figura de la leyenda angelina y el equipo grita «1, 2, 3 Mamba» cuando hace un corrillo antes de salir a los partidos. Todo vale para mantener vivo el espíritu de Kobe.

De hecho, el grito de Davis en aquel duelo frente a los Nuggets no hace más que confirmar esa fijación en la que se ha convertido el título para los Lakers. Campeonato que tienen a solo un paso, aunque siguen siendo cautos. «El trabajo no está acabado», repiten una y otra vez en público y en privado. Frase que recuerda al malogrado Bryant, que la hizo famosa en 2009 justo antes de ganar su cuarto anillo.

Para medir la obsesión de LeBron con este título basta con analizar sus movimientos de los últimos días. El miércoles, horas después de haber sumado la tercera victoria en la final, enviaba un mensaje al grupo de Whatsapp de sus compañeros exigiendo ambición para ganar o ganar esta madrugada. «Me levanté de la siesta tras el entrenamiento y sentí la presión. Sentí que era uno de los partidos más importantes de mi carrera. Creo que si queremos ser campeones debemos tener una actitud ejemplar. Es mi mentalidad», reconocía el alero, a las puertas de su cuarto anillo, el primero con los Lakers.

Era Anthony Davis el que confirmaba la excepcionalidad del mensaje de LeBron. «Es la primera vez que envía un texto como ese en todos los playoffs», señaló el pívot. Y es que LeBron es más de predicar con el ejemplo. De hablar en la cancha. Ahí, nadie duda de que ha sido el mejor de la postemporada. Capaz, a sus 35 años, de promediar números históricos camino del MVP.

Camiseta especial

Para su asalto definitivo al anillo, los Lakers lucirán hoy una indumentaria especial que diseñó el propio Bryant después de retirarse en 2016. Inspirada en su apodo –«Black Mamba»–, la camiseta es negra con ribetes dorados y tiene la serigrafía de una serpiente como fondo. «Cada vez que nos la ponemos pensamos en Kobe, en su legado y en lo que significó para esta franquicia durante más de 20 años… Cuando la usamos, solo queremos ganar y ese impulso victorioso te impide dormir», apunta LeBron. Hasta el momento, la equipación le ha dado suerte a los Lakers, invictos durante los playoffs cuando lucen de negro. Un impulso más para salir a la cancha hoy con la ambición de ganar en el nombre de Kobe.

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