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España solo destina 5,16% del gasto sanitario público a la salud mental

España está en deuda con las personas y familias que padecen las consecuencias de los problemas de salud mental, que los podemos vivir todos en cualquier etapa de la vida. Aún más ahora por la pandemia de la COVID-19, que puede implicar aislamiento, miedo, incertidumbre, ansiedad. También depresión, maltrato, abandono, mendicidad, adicciones y problemas socioeconómicos.

De acuerdo con Fernando Lamata, miembro del Consejo Consultivo de Salud Mental España, el país apenas destina el 5,16% de todo el gasto sanitario público a los servicios de salud mental.

La cifra es la mitad de lo que invierten el Reino Unido, Alemania, Francia y Suecia. Por tanto, a decir de Lamata, urge aumentar el monto para la prevención, atención y una mejor calidad de vida de estas personas.

El resultado se vería en que, por ejemplo, muchos de ellos pudieran ser independientes y sentirse más satisfechos consigo mismos. A su vez, pudieran disfrutar de mejores relaciones y de una mayor productividad tanto para sus labores como para el país. También se pudiera traducir en una mayor promoción de la salud mental y en el conocimiento de las enfermedades de este tipo, que comprenden trastornos como depresión, alimentarios y bipolar. El objetivo es evitar el estigma, la burla, el abuso y la discriminación.

Las cifras no son alentadoras. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud Mental (Ense), de 2017, más de una de cada diez personas de 15 años de edad y más, es decir, 10,8% de la población de España, dijo que había sido diagnosticada con algún problema de este tipo.

Pese a los avances que se habían conseguido hasta 2011, ha habido un retroceso. Lamata indicó que, por ejemplo, desde 1978 hasta ese año hubo una disminución del 72% en el total de camas de los hospitales psiquiátricos tradicionales. Así, se había pasado de 43.000 a 12.000 camas. Sin embargo, desde ese entonces no ha habido disminución alguna.

Lamata participó en la sesión inaugural de una serie de webinarios que, con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, organiza Salud Mental España sobre la inversión en la salud mental, la educación, las personas vulnerables y el empleo.

La crisis financiera y económica de 2008 incidió en la merma del gasto social y de la salud mental. Por ende, se frenaron los avances que se estaban sucediendo hasta principios de este siglo. La situación agrandó otras deficiencias. 

“Para 2009 la financiación sanitaria era insuficiente y no había alcanzado la media de la Unión Europea. Hoy, para poder equipararse a ese gasto, se debería destinar el 83% del PIB. Esto equivaldría a 100.000 millones de euros anuales. Es decir, 29% más que el gasto actual. Sin embargo, la inversión en salud mental hoy en día en España se calcula que es de 4.000 millones de euros. Es decir, solo 5,16% del gasto sanitario público total. 42% de ese gasto se usa para medicamentos y 17% para hospitales psiquiátricos tradicionales. Países como el Reino Unido, Alemania, Francia y Suecia destinan el 10% del gasto sanitario público a lo referente a salud mental”, afirmó.

Acotó que la inversión en salud mental en España debería ser, precisamente, del 10% del gasto total que se dedica a la sanidad pública.

A ello se suman otros datos que afectan a este grupo de la población. Se sabe que el tiempo de espera para consulta en el sistema nacional de salud es de alrededor de tres meses, y un 35% espera más de seis meses. Pero si la situación puede afectar a una persona que no tenga este tipo de problemas, en este último caso  puede suponer el abandono, el agravamiento y la dificultad de recuperación, dijo Lamata.

Asimismo, la esperanza de vida al nacer se ve afectada por la falta de acceso a los servicios sanitarios.

“La esperanza de vida al nacer de las personas con problemas de salud mental es de 10 a 20 años menos que la media de la población general debido a su dificultad de acceso a los servicios sanitarios para prevenir o tratar otros problemas de salud”, agregó. Y recordó: “Cada día, 10 personas deciden quitarse la vida en el país. No obstante, hay casos que se pueden prevenir o evitar con los medios adecuados”.

Más llamamientos y medidas

Tomando en cuenta que, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, 1 de cada 4 personas sufre algún problema de salud mental, Nel González Zapico, presidente de Salud Mental España, recordó que “no hay salud sin salud mental”.

“La pandemia hace aún más urgente que la salud mental se convierta en una prioridad en la agenda política. No podemos pensar a corto plazo. La salud mental de la población se enfrentará a una grave crisis si no hacemos nada por evitarlo, si el Estado no invierte los recursos suficientes”, aseguró, e hizo un llamamiento: “Quiero hacer hincapié en que estamos a tiempo de invertir los recursos económicos y humanos que sean necesarios para dar a las personas la atención en salud mental que merecen”.

Cabe destacar que la OMS publicó este 8 de octubre que había 36.002.827 casos confirmados y 1.049.810 fallecimientos por la COVID-19. España, que vuelve a ubicarse entre los primeros lugares, ocupa la sexta posición de entre los países con más contagios. Así, presenta 835.901 casos confirmados y 32.562 muertes.

A su vez, Jesús Celada, director de Políticas de Apoyo a la Discapacidad del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, participó en la jornada mediante un vídeo que envió.

Señaló que todas las personas tienen derecho de acceder a servicios públicos de salud mental, los cuales deben gozar de gratuidad, calidad, y que cubran sus necesidades.

Instó a funcionarios de jerarquía, estudiantes, sociedades científicas, personal sanitario, entre otros, a abogar por varios objetivos. Estos van desde el aumento de la inversión hasta una adecuada atención en salud mental para los más vulnerables.

“Primero, (debemos) reivindicar una mayor inversión en salud mental, un refuerzo de la atención primaria y una mayor formación a los profesionales. Segundo, comentemos un modelo de atención comunitaria con profesionales de distintas disciplinas, que se base en el diálogo, en la escucha y siempre en un entorno domiciliario.

Tercero, pongamos el foco en la educación inclusiva y en la implantación de una asignatura de educación. Cuarto, demandemos que la salud mental se cuida en el entorno laboral y se fomente en el empleo de personas con problemas de salud mental. Quinto, pongamos en marcha las medidas necesarias para garantizar una adecuada atención a la salud mental de las personas más vulnerables”, indicó.       

Sobre las actividades online de Salud Mental España

Salud Mental España organizó una serie de webinarios que llevan por título “Salud mental y bienestar, una prioridad global. Se harán a lo largo de octubre.

La sesión inaugural, que se realizó este 8 de octubre, se tituló “Atención en salud mental, una inversión urgente”. Además de González Zapico, Lamata y Celada, también participó Elena Briongos, presidenta de la Federación Salud Mental Castilla y León. Briongos leyó el Manifiesto del Día Mundial de la Salud Mental.

La inscripción a los webinarios no tiene costo y están abiertos al público en general. Los próximos eventos se llevarán a cabo los días 13, 22 y 29 de octubre. Cuenta con la colaboración del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, y de la Fundación ONCE.

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