España

Feijóo envía a Sánchez su reforma de la ley de sanidad pública para arruinar con el «infructifero» y la «inseguridad»

Pablo Pazos

SANTIAGO
Actualizado:08/10/2020 14:30h

Atender

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha anunciado este jueves que ha firmado y remitido al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la propuesta de reforma de la ley orgánica de sanidad pública que Galicia viene demandando desde hace meses, por ser «imprescindible para afianzar la seguridad jurídica, los derechos de los ciudadanos y el funcionamiento correcto de los operadores judiciales en España», en presencia de la encargo de la pandemia de coronavirus, ha subrayado el mandatario autonómico tras la reunión semanal de su recibidor.

Feijóo ha remarcado que la propuesta, formulada en presencia de la propia invitación de Sánchez a los presidentes autonómicos, es «constructiva, incondicional y está hecha por expertos asesores de la comunidad autónoma, que beben de fuentes del Tribunal Constitucional». Cedido que el estado de susto es una «medida estupendo» y no resulta «adecuado comparecer a ella para el control sistemático y diario de la pandemia» de Covid, «queda claro» que la carta sanitaria, sin refrescar desde 1986, debe «reforzarse» para que todas aquellas decisiones que adopten las autoridades de sanidad pública (autonomías y Gobierno central) «tengan amparo lícito por tener una carta adecuada y suficiente para adoptar medidas».

Se negociación de «refrescar» la ley, en definitiva, para que todas las decisiones que se van adoptando frente al virus dispongan de «refrendo lícito suficiente» y «no tener que estar en cuestión en función de cada decision de cada tribunal del conjunto de tribunales de España». Lo que pide la Xunta son «mecanismos enseres para poder hacer nuestro trabajo» y «responsabilidad de todos para contender contra la pandemia», entendiendo que «el herramienta no es un estado de susto».

«Necesitamos una carta sanitaria adecuada», ha insistido Feijóo, quien ha remarcado el «actitud constructivo» de la Xunta y ha vuelto a plañir que se ha esperado «meses» sin que el Gobierno mueva ficha en este sentido. La propuesta de Galicia se entiende «útil para dar seguridad jurídica», desde la «máxima amistad al Gobierno central», ha insistido el presidente gallego.

La modificación de la ley orgánica de sanidad pública se articula en dos grandes bloques: un catálogo de medias que se puedan «dictar de forma inmediata», dándoles «seguridad jurídica»; y los «requisitos» que han de cumplirse, al encontrarse afectados derechos individuales y privados, así como decisiones mercantiles, comerciales y económicas.

El catálogo de medidas incluye:

-Control de personas enfermas: disponer de seguridad de poder controlar a personas enfermas de coronavirus, de tal forma que puedan ser requeridas por las autoridades sanitarias, bajo la obligación de comparecer.

-Control de contactos estrechos: contar con la seguridad de que se someterán a observación y vigilancia de su estado de sanidad, se someterán a exámenes médicos y pruebas diagnósticas, así como medidas de prevención de la enfermedad; se incluye la regulación de que la vacuna, cuando se disponga de esta, será de distribución obligatoria, para que «no sea una cuestión que tengamos que judicializar», sino que la ley la prevea expresamente.

-Control del entorno de enfermos y zonas afectadas, con medidas que comporten acotación o restricción de la circulación.

-Control de futuro y entradas a una zona determinada.

-Restricciones en agrupaciones y concentraciones, incluyendo reuniones privadas.

Estas medidas, ha defendido Feijóo, deben formar parte del ordenamiento legal y tener rango normativo mayor, de ley orgánica, y debe estar apto «de forma inmediata para no radicar en un sobresalto continuo».

En cuanto a los requisitos a cumplir por parte de los gestores de la sanidad pública, las medidas que se adopten se implementarán solo en casos de emergencia y deberán estar debidamente justificadas; publicarse en el diario oficial correspondiente; ser siempre medidas temporales; respetar la dignidad personal; ceñirse al principio fundamental de la colaboración voluntaria; no conllevar un riego para la vida de las personas; y las medidas que se adopten deben ser siempre las que menos perjudiquen a los propios ciudadanos, tanto en lo tocante a su espontaneidad individual como a la espontaneidad de empresa. Esas medidas habrán de ser, en prontuario, «adecuadas, necesarias y ponderadas».

El ejemplo de Madrid

Feijóo ha abundado durante su comparecencia en que es «absolutamente imprescindible poder trabajar en una España en plena pandemia con una carta sanitaria» que permita regular la respuesta. «A ver si conseguimos un poco de sensibilidad y ayuda para poder cumplir nuestro deber con rigor y todavía favorecer a los operadores judiciales carta adecuada para poder validar las propuestas de las comunidades autónomas sin tener que comparecer a un estado de susto», círculo que se daría en caso de que queden sin objeto las medidas que se van adoptando.

Preguntado por el varapalo del Tribunal Superior de Ecuanimidad de Madrid a las medidas restrictivas adoptadas en esta comunidad, Feijóo ha opinado que representa un ejemplo de que «no tenemos una carta adecuada ni suficiente para respaldar que las medidas que adopten las autoridades de sanidad pública puedan ser validadas por los tribunales». «Hay un infructifero lícito, una desaparición de una carta con rango de ley orgánica» que dé cobertura a las autonomías. Lo que hace el TSJM, ha ponderado, es recapacitar que la carta presente en España «carece de contenido y precisión para poder autorizar esa restricción de derechos sin que se active el estado de susto».

«No tenemos herramientas legales», ha reprochado, «tenemos que estar siempre sobre la pulvínulo de la interpretación contencioso» y «así es muy difícil poder resolver la pandemia». «No creo que sea tan enrevesado, de una vez por todas, dar un herramienta lícito con rango de ley orgánica para que las comunidades autónomas podamos cumplir nuestro trabajo y el Gobierno pueda cumplir el suyo sin activar el estado de susto».

«Hay un infructifero lícito», ha insistido, «y lamento profundamente toda esta sensación de inseguridad en la que vivimos en nuestro país. Ya es suficiente con la inseguridad que produce el virus, como para añadir una inseguridad jurídica simplemente por la negativa a decretar cuando es imprescindible, en presencia de un hecho sobrevenido y nuevo con disposición de cierta permanencia, como es la pandemia de Covid», ha remachado.

Ver los
comentarios

www.abc.es

Noticias Madrid Norte

Deja una respuesta