Deportes

repudiado por sus padres antaño de desafiar a los Lakers en la final de la NBA

Emilio V. Escudero


Actualizado:06/10/2020 21:26h

Guarecer

Las cosas nunca han sido fáciles para Jimmy Butler, y quizá por eso el escolta sacó a relucir su mejor traducción cuando nadie esperaba ya nadie de los Heat en las finales de la NBA. Con el equipo contra la cuerdas y sin dos de sus mejores jugadores –lesionados Dragic y Adebayo–, Butler emergió con un triple doble histórico (40 puntos, 13 rebotes y 11 asistencias) con el que dio la primera trofeo a la franquicia de Miami, que hoy (3.00 horas, Movistar+) buscará igualar la lucha por el anillo en presencia de los todopoderosos Lakers de LeBron James.

«Nunca tuve nadie. Mi comienzo me hizo duro, me hizo entender cómo debo tratar a la muchedumbre». Así se refería hace primaveras Butler a su infancia, marcada por el temprano incuria de su padre. Un mazazo para el señorita Jimmy, que poco posteriormente veía cómo su superiora le echaba de casa para siempre. «No me gusta tu aspecto, vete». Repudiado sin explicación, el adolescente pasó las semanas buscando refugio en las calles y en las casas de sus amigos. Un nómada doméstico que iba de cama en cama anhelando un hogar que tardó meses en aparecer.

El destino quiso que una tarde conociera a Jordan Leslie –que posteriormente llegó a entretenerse en la NFL–, un señorita con el que trabó una resistente amistad tras un concurso de triples callejero. Leslie le invitó a su casa, donde terminó siendo uno más. El octavo «hijo» para Michelle Lambert, a la que Butler considera su superiora. La que lloró el día que los Bulls le eligieron en el puesto 30 del draft de 2011. Aquella opción tardía era una prueba más para el componente, que por entonces se había acostumbrado a tener lugar desapercibido para los grandes equipos.

De hecho, a pesar de sus números en el instituto, ninguna gran universidad le echó el ojo. Tuvo que tener lugar un año en la modesta Tyler Junior College, en Texas antaño de que que las grandes le ofrecieran una subsidio de estudios. Disputar contra todo y contra todos. Una filosofía de vida que aún mantiene.

En la NBA todavía le costó ganarse la confianza de los técnicos. De hecho, en Chicago no fue un titular fijo hasta su cuarta temporada, cuando explotó de forma definitiva hasta ser predilecto el componente más mejorado de la temporada. Aun así, su desliz de sintonía con la directiva hizo que los Bulls le traspasaran en 2017 a Minnesota. Otra vez nómada, con problemas internos en el vestuario tanto en los Timberwolves como en los Sixers hasta que aterrizó el pasado verano en Miami. Allí encontró un equipo hecho a su medida, al que ha sabido liderar hasta llevarlo a la final. Un hito impensable para un conjunto que el año pasado ni siquiera se clasificó para los playoffs.

En Orlando, los Heat han barredura a los Pacers, han eliminado a los Bucks del MVP Antetokounmpo y se han deshecho de los Celtics para ingresar la conferencia Este. Un periplo brillante que los Lakers habían sepultado tras ingresar los dos primeros partidos de la final. En medio del desconcierto, Butler asumió el mando el domingo para suplir las bajas de Dragic y Adebayo y potenciar la esperanza de la franquicia de Miami. El escolta lo hizo a lo vasto, logrando un triple doble con 40 puntos, poco que solo Jerry West y LeBron James habían conseguido antaño en una serie final. Interpretación histórica que impulsa a unos Heat alicaídos que volverán a soñar con el anillo si igualan la eliminatoria hoy en el cuarto partido de la final.

Ver los
comentarios

www.abc.es

Noticias Madrid Norte

Deja una respuesta