EconomíaNoticias

7-O: Por un trabajo curioso asimismo en Madrid

Pedro Patiño, verdad, justicia y reparación

En este desventurado 2020 hemos cumplido el decimotercer aniversario de la JMTD (Recorrido Mundial por el Trabajo Digno). El 7 de octubre, desde el sindicalismo de clase hemos gritado unánimente en todo el mundo “por el trabajo curioso” una vez más y con más motivos que nunca. Esta marcha, este zarpazo a las conciencias, fue ideado por la Confederación Sindical Internacional (CSI).

En esta ocasión, con el terrible decorado de la pandemia por COVID-19, la reivindicación internacional, que debe ser permanente, se base en la condición de un “nuevo arreglo social para la recuperación y la resiliencia”, es aseverar, para empujar esa ajuste a las circunstancias que es característica del ser humano en la naturaleza pero menos en la selva del capitalismo.

La CSI emblema en 400 millones los empleos perdidos en todo el planeta como consecuencia de la pandemia. Un destrozo mundial que conlleva capital sumergida (con cerca del 60 por ciento de personas) y precariedad en la capital formal (con el 40 por ciento). Una circunstancia que afecta a todo el mundo, pero asimismo a España y a la Comunidad de Madrid.

Sin duda, nos encontramos en una situación extraordinariamente difícil y complicada, donde la pandemia ha hecho que crezca el paro, la precariedad, la temporalidad y el trabajo en peores condiciones. Por eso, desde las Comisiones Obreras de Madrid nos queremos pactar muy especialmente de quienes sobreviven en la capital informal como los inmigrantes que no tienen regularizada su situación. Pero asimismo de tantas mujeres, como las empleadas del hogar, que no tienen un arreglo o están contratadas de forma irregular.

Son personas que sufren especialmente la partida de ingresos y nutren buena parte de las “colas del deseo”, amparadas en la solidaridad municipal como perfectamente sabemos en la Comunidad de Madrid y en la propia hacienda de España.

Es por ello que este 7 de octubre incidimos en la denuncia de la situación y exigimos un cambio. La crisis surgida por la pandemia está demostrando poco, y es que si estamos salvando la situación es porque hemos sido capaces de estar confinados manteniendo los trabajos esenciales porque miles de trabajadores en precario, y sobre todo trabajadoras, han estado dando la cara y trabajando con el peligro al contagio. Estas personas han sido determinantes para salir del confinamiento en nuestras casas.

Nadie puede desmentir este hecho, y por eso creemos que no hay ninguna descargo para seguir manteniendo esas condiciones salariales, esas condiciones laborales de precariedad que están sufriendo, por ejemplo, desde las trabajadoras de las residencias, las cajeras de los supermercados, los reponedores, el personal de fregado hasta el inodoro, un dilatado etcétera de trabajos, muchos de ellos invisibles, esenciales y paradójicamente maltratados.

El mejor inspección que se puede hacer a estas personas es imparcialidad. Y esa imparcialidad pasa por un cambio en sus condiciones salariales y laborales. Y mejorar estas condiciones significa cumplir dos tareas fundamentales.

Por una parte, usar todas las propuestas de reconstrucción a nivel europeo, franquista y regional con la propuesta de la Asamblea de Madrid surgida tras los debates de la Comisión de reconstrucción realizada en los meses previos al verano. Unos resultados que no pueden continuar en papel mojado. Propuestas que persiguen un cambio en nuestro maniquí de producción de capital y servicios, sostenible, innovador tecnológicamente, digitalizado y con trabajo curioso. Un cambio que se debe recorrer con una transición competición y con igualdad.

En segundo ocupación, va a ser fundamental asimismo que se pongan en marcha cambios importantes desde el punto de panorama gremial. Por eso hay que exigir la derogación de la reforma gremial. Hay que pelear por el cambio de las condiciones laborales y la capacidad de los trabajadores para que, organizados, negocien sus condiciones de trabajo. Un mercado gremial para un nuevo maniquí productivo no puede asentarse en la precariedad que promueven las últimas reformas laborales.

Es a partir de esas premisas desde donde esta región puede tener un futuro, desde donde podemos tener un maniquí productivo diferente y mejor, pero sobre todo, un trabajo curioso, que reduzca la desigualdad social y inteligencia una sociedad más cohesionada. Pero ese gran arreglo social asimismo debe ser la cojín sólida para engrosar los servicios públicos, el valencia del trabajo, las actividades vinculadas a los cuidados, a las actividades sanitarias, educativas, a los servicios públicos…, todo eso que durante tres lustros en la región de Madrid se ha atacado en beneficio de privatizaciones que sólo benefician a unos pocos.

Con todo, las reivindicaciones de este 7 de octubre a nivel internacional se enmarcan en la línea que establecen la Memorándum 2030 y los Objetivos de Incremento Sostenible de Naciones Unidas, en particular el octavo objetivo de explicación. Por eso, desde CCOO instamos a que los gobiernos incidan en un trabajo seguro, con derechos y protección social; salarios mínimos vitales; protección social universal también para las trabajadoras y trabajadores en la economía informal; servicios públicos universales y de calidad en sanidad, educación y cuidados; igualdad en la participación económica de las mujeres, todos los grupos raciales, migrantes y jóvenes, y su protección frente a la discriminación; el derecho universal a la sencillez sindical y la negociación colectiva; garantías de vitalidad y seguridad en el trabajo; transiciones justas respecto al clima y la tecnología.

Así como apoyo público a las empresas condicionado a: mantenimiento del empleo en las empresas; prohibición de los paraísos fiscales; diálogo social y medidas de transición competición acordadas con las trabajadoras y trabajadores y sus sindicatos; solidaridad mundial para afirmar que los países vulnerables dispongan de la concurso financiera directa que necesiten para dar forma a un mejor futuro para toda su ciudadanía; extensión del alivio de la deuda para los países más pobres y vulnerables de hasta dos años y creación de un fondo mundial para la protección social, con una garantía de cinco años para los países más pobres.

www.madridiario.es

Noticias Madrid Norte

Deja una respuesta