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Vigencia y límites físicos de la Vega Devaluación de Toledo

Legalidad y límites físicos de la Vega Baja de Toledo

Geógrafo
Actualizado:05/10/2020 21:19h

Guarecer

Es evidente que en todo Estado de derecho el respeto a la ley asegura la igualdad de los ciudadanos, sus derechos y libertades, y el cumplimiento de deberes y obligaciones individuales y colectivas que garantizan el funcionamiento de la sociedad, la política y la caudal. El respeto a la norma, empezando por la Constitución, permite resolver conflictos entre intereses encontrados, normales en toda sociedad, y la gobernanza hace posible el perfectamente manifiesto, pero siempre interiormente de la ley. Ahora perfectamente, si esto es así, no lo es menos que la yerro de cumplimiento de la ley es frecuente cuando se manejo de la ordenamiento del condado, y más cuando se contraponen intereses urbanísticos y de conservación del patrimonio, del cual el paisaje es parte. Es habitual que la ley sea entonces ignorada, vulnerada y, en el mejor de los casos, modificada para fines especulativos y siempre en detrimento del patrimonio, que, por tratarse de la historia, la identidad y la idiosincrasia de los pueblos, ingresos no materiales, los actores económicos de la ciudad consideran prescindibles, cuando no remora para la modernización. Para comprender esta afirmación no hay que pensar más que en palabras aplicadas a la Vega Devaluación: «Allí no hay más que 4 zanjas y dos monedas».

En ese conflicto de intereses entre construcción y patrimonio, el de la Vega Devaluación y La Peraleda es uno de los más graves desde hace décadas, entre otras cosas porque están en articulación claves de la identidad colectiva de la ciudad, de la nación y de los orígenes de Europa, y paisajes únicos por sus títulos y vistas del Monumento Histórico protegido desde 1940. Por otra parte, ese espacio es parte del patrimonio inmaterial a través de las vivencias íntimas y sentimientos de los toledanos, de quienes han conocido sus huertas, han jugado y paseado por sus campos. Sin bloqueo, con ser importante todo eso, y siendo consciente del escaso eco en los responsables públicos de los argumentos científicos que demuestran el valía del oportunidad a través fuentes históricas, literarias y representaciones plásticas, no junto a más que insistir en la requisito de respeto a la ley. Precisamente su incumplimiento ha sido el motivo de la denuncia por saqueo de patrimonio delante el Empleo de Civilización y luego a la UNESCO por integrantes de la plataforma «Toledo, Sociedad, Patrimonio y Civilización» y cuyas principales consecuencias por el momento han sido el noticia de la Positivo Corporación de Bellas Artes de San Fernando y el de ICOMOS que ratifican los daños y amenazas al patrimonio denunciadas.

Cuando hablamos de respeto a la ley, no se puede ignorar que Toledo, como Monumento Histórico desde 1940 y Ciudad Patrimonio de la Humanidad desde 1986, se halla bajo el amparo del Estado y de la UNESCO, y eso exige específico respeto a la Constitución, a la Ley de Patrimonio Histórico Gachupin de 1985, a la ley de Patrimonio Cultural de Castilla la Mancha de 2013, a las obligaciones con la UNESCO, al Convenio del Paisaje Europeo de 2000, e incluso, al Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. Y la obediencia a esa reglamento se refiere no sólo al espacio intramuros sino además a su entorno: los Cigarrales, los accesos por carretera y las Vegas, es aseverar, lo protegido desde 1940 y de forma más precisa desde 1968 por las Instrucciones de la Dirección Militar de Bellas Artes. En ellas se marcan unos límites no objeto de mercadeo con intereses ajenos a los del patrimonio: la carretera de Ávila, avenida de Barber, con el intramuros de Palomarejos, por un flanco, y la avenida de la Reconquista por otro, y se dice «fuera del intramuros de Palomarejos y de los Bloques de la Reconquista, debería ser conservado como parque natural o zona de explotación agrícola, servirá de fondo y protección a la zona arqueológica del circo romano». En 1985, el Crónica del Empleo de Civilización en apoyo de la candidatura de Toledo como Ciudad Patrimonio de la Humanidad repite esos límites, incluidos luego como «conos visuales» en el Plan Distinto del Casco Histórico de 1997 y interiormente de la Zona de Amortiguamiento de la UNESCO.

Por eso, ¿cómo entender la previsión de 1.698 viviendas en la Vega Devaluación y 5.300 en La Peraleda? El resultado sería la afección de un entorno protegido, la desaparición de vestigios arqueológicos y la pérdida de las actuales vistas del Conjunto Histórico desde las Vegas. Sorprende, pues, la yerro de sensibilidad del pleno municipal delante estos títulos protegidos por la ley y que nadie puede vulnerar. Y ahora, en tiempos de COVID, ¿se seguirá opinando que el patrimonio no genera plusvalía y que no es un solicitud fundamental de la caudal restringido? ¿Se mantendrá que la Vega Devaluación no es más que unas cuantas piedras? ¿Suerte los turistas que vienen a Toledo no lo hacen atraídos además por sus paisajes? ¿Permanecerá impasible la UNESCO si se producen más avances edificatorios sobre la Vega Devaluación?

En la búsqueda de resquicios legales para hacer compatible edificación y patrimonio, ¿se puede pensar en dominar la protección de la zona a un Plan Distinto de las superficies calificadas como BIC, por más que se unan en un continuo como defienden algunos en exculpación de intereses municipales? ¿Se podría creer que los restos arqueológicos no se extienden más allá de la recorrido divisoria de los BIC? ¿Y qué aseverar de la insistencia de otros en la terminación de la presencia de la Vega Devaluación? ¿Suerte no es una exculpación para avanzar las edificaciones en dirección a el río, con el cuartel de la Pareja Civil incluido? ¿A quién le puede parecer perfectamente un poblado artesano envuelto por construcciones de 5 plantas?, uno de los principios paisajísticos e identitarios de la zona que debería tener niveles de protección superiores a los actuales. ¿Y qué aseverar del nuevo POM que se nos promete? ¿Será respetuoso con la estatuto existente, con la conservación y protección de la Vega Devaluación y La Peraleda en su integridad, como ahora? ¿O se plegará a un avance edificatorio para originar plusvalías, dejar ventanas arqueológicas, huecos ajardinados y rendijas arquitectónicas para ver la ciudad histórica desde la distancia? Y eso siempre que no nos acerquemos a los recientes bloques de Santa Teresa, con más de 5 plantas sobre rasante y ejemplo de lo que resultaría de seguir delante con los proyectos edificatorios en la Vega Devaluación y La Peraleda.

En conclusión, una vez más y antiguamente de males mayores para el patrimonio de nuestra ciudad, llamamos la atención sobre la requisito de proseguir la integridad de la Vega Devaluación y La Peraleda, conservando sus paisajes, poniendo en valía los vestigios del pasado y recuperando títulos medioambientales. Eso se consigue respetando la estatuto vivo, evidentemente, susceptible de alivio, pero no de manipulación y de subterfugios que destruyan la identidad colectiva de Toledo, la historia de una ciudad que además lo es de la Humanidad. Confiamos, pues, que el nuevo POM sea consciente de todos estos hechos, ya que de otro modo estaríamos delante los riesgos de inicio de procesos legales que le podrían acercarse a la situación final del apto en 2007 y anulado definitivamente por Orden de la Consejería de Fomento 40/2018, de 14 de marzo.

POR ANTONIO ZÁRATE MARTÍN

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